Wagner:
¡Ay Dios! Que el arte es largo y breve nuestra vida.
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Goethe, en 'Fausto'
(Acto Único, Escena Primera, Primera Parte)
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(*) Nuestro es el título
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A la revista 'Caminar Conociendo', nº 8, se le han ido agregando escritos. Si desea ojear el número de ella retroceda hasta encontrar el índice, el staf o los titulares de la misma.
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lunes, 2 de noviembre de 2009
martes, 5 de mayo de 2009
Goethe: Manjares que no sacian (*)
Fausto:
¿Qué podrás dar tú, pobre diablo? ¿Pudo jamás ninguno de los tuyos comprender a un espíritu de hombre en su subleme anhelo? Tu ofreces manjares que no sacian; un oro rojo que sin descanso, semejante al azogue, de entre las manos se te escurre; un juego en el que nadia gana; una mocita que apretada contra mi pecho guíñale el ojo al vecino, y ese bello placer de los dioses, el honor, que cual un meteoro luego se desvanece. ¡Muéstrame el fruto que no se pudra antes de que lo arranquen y árboles que diariamente reverdezcan!
*
Goethe: Fausto, escena cuarta, parte primera.
Traduce: Rafael Cansinos Asséns
martes, 28 de abril de 2009
Goethe: Temor
Humosas teas, lámparas, luces,
apenas alumbran la confusa fiesta;
y entre estos falaces semblantes, los hierros
me tienen cautiva y huir no me dejan.
¡Lejos de aquí, oh risibles reidores,
vuestros visajes me son sospechosos!
Y aquí, según veo, se han dado esta noche
cita mis crueles enemigos todos.
Aquí enemigo un amigo se vuelve,
tiempo hace ya su antifaz no me engaña;
ese que se escurre pensaba matarme,
y ahora, descubierto, sigiloso escapa.
¡Oh, cuánto yo diera por poder volar
en todos sentidos por el ancho mundo;
pero el exterminio me amenaza y tiene
presa en esten ambiente tan torvo y confuso!
Fausto, 2ª arte, acto primeo, escena II.
Traducción de Rafael Cansinos Asséns
apenas alumbran la confusa fiesta;
y entre estos falaces semblantes, los hierros
me tienen cautiva y huir no me dejan.
¡Lejos de aquí, oh risibles reidores,
vuestros visajes me son sospechosos!
Y aquí, según veo, se han dado esta noche
cita mis crueles enemigos todos.
Aquí enemigo un amigo se vuelve,
tiempo hace ya su antifaz no me engaña;
ese que se escurre pensaba matarme,
y ahora, descubierto, sigiloso escapa.
¡Oh, cuánto yo diera por poder volar
en todos sentidos por el ancho mundo;
pero el exterminio me amenaza y tiene
presa en esten ambiente tan torvo y confuso!
Fausto, 2ª arte, acto primeo, escena II.
Traducción de Rafael Cansinos Asséns
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