A la revista 'Caminar Conociendo', nº 8, se le han ido agregando escritos. Si desea ojear el número de ella retroceda hasta encontrar el índice, el staf o los titulares de la misma.
viernes, 11 de mayo de 2007
Rabearivelo
pero que me envolverá al fin,
en el silencio de la tierra
de donde brotará el impulso de la yerbas'
Jean-Joseph Rabearivelo
jueves, 26 de abril de 2007
Rabearivelo: Floresta
No vengo a saquear los frutos
que tú en tus cimas imposibles brindas
al pueblo de los astros, la tribu de los vientos;
menos a arrancar tus flores, que nunca he visto,
por vestir o esconder acaso, vergüenza que ignoro alguna,
yo, hijo de las áridas colinas.
Pero me he acordado de pronto en mi último sueño
que estaba amarrada todavía con lianas de noche
la vieja piragua de las fábulas
que cada día mi infancia transportaba
de orillas nocturnas a orillas del alba,
del cabo de la luna al promontorio del día.
Remándola vengo, aquí a tu centro, vegetal montaña.
A interrogar he venido tu silencio absoluto,
por saber el lugar donde brotan los vientos
antes de abrir las alas, después manchadas,
manchadas por la hebra inmensa del desierto
y las trampas de villas habitadas.
¿Qué oigo yo, qué veo, oh alta foresta?
Sonidos perdidos que confluyen y se pierden de nuevo
como ríos subterráneos
cruzados por enormes aves ciegas
que se lleva la corriente apresurada
a enterrarlas en el cieno.
Es tu respirar, tu respirar profundo
y ya penoso como aquel del viejo
que remonta la cuesta del recuerdo
mientras baja la pendiente de sus días por cesar.
Tu respirar, y el de las aves incontables,
y el de las ramas pacidas por todo un mundo de apocalipsis.
Mas ¿qué puedo ver yo en tu noche sin color,
en tu noche más eterna que la muerte de los probos
y la vida de los míseros,
oh caverna de follaje con un extremo acaso al borde de los mares
y otro en el abismo del horizonte,
oh tú, semejante a un arco iris entre dos continentes?
No veré sino el sol que se debate—jabalí alanceado en los bosques del azur—,
jabalí de luz atrapado en las redes poderosas
que tú tiendes entre los frutos maduros y las flores perdurables,
allá arriba, allá abajo, en el límite extremo
donde el genio de la tierra y la fuerza del árbol pueden reencontrarse.
Más tarde, sin embargo, cuando días incontables
cual tus hojas sucesivas hayan caído ya en la eternidad
y las séptuples noches tupido siete veces —más— la noche de los tiempos,
mientras pueda recoger en flor amaneceres
en la copa del tallo cercenado de ocasos,
guardaré el recuerdo siempre de tu silencio y claridad extraños.
Serán como guijarros arrojados a la arena
que un viejo marinero recupera
y se lleva a casa, y allí los pone junto a la concha
de una prao en miniatura
comprada en isla lejana que sólo el sueño habita,
mas con cabañas orillando el mar.
Serán más bien bolas de ébano,
de madera de rosa u otra esencia preciosa
que pondré sobre mi mesa
donde tu recuerdo las esculpa paciente
para hacer fetiches con ojos de vidrio,
fetiches silenciosos en medio de mis libros.
(Extraído del blog 'Africa _ log. Blog de literatura africana')
Ya teníamos otra traducción del mismo poema
Rabearivelo: Las tres aves

Rabearivelo: Cebú
Cupular cual las urbes de Imerina
ostensibles allá en las colinas
o talladas a piel de roca;
con giba igual a los hastiales
que esculpe sobre el suelo la luna,
ved al toro potente y púrpura
del color de su sangre.
Ha bebido en los bordes de los ríos,
pacido de los cáctus y las lilas;
vedlo ahí yacer frente a la yuca
ahíto aún del perfume de la tierra,
y delante de las pajas arroceras
que a sol y a sombra hieden violentas.
La tarde lo ha cavado todo
y ya no queda horizonte.
El toro ve un desierto que se extiende
hasta fronteras de la noche.
Son sus cuernos un creciente
que asciende.
Desierto, desierto,
desierto frente al toro potente
extraviado con la tarde
en el reino del silencio,
¿qué evocas tú en tu duermevela?
¿Esos otros sin corcova
que son rojos como el polvo
que su tránsito eleva,
dueños de despobladas tierras?
¿O sus ancestros, que cebaban los labriegos
y llevaban a las villas con jaeces frutales,
en holocausto para el Rey?
Brinca, muge,
él, que morirá sin gloria,
luego dormita de nuevo, aguarda,
siendo del paisaje la joroba.
(Traducción tomada del blog 'Africa_log. Blog de literatura africana')
lunes, 16 de abril de 2007
JEAN-PAUL SARTRE: Una verga que se empina(*)
de Jean-Paul Sartre
"Para los poetas negros el ser en cambio sale de la nada como una verga que se empina. La Creación es un enorme y perpetuo alumbramiento. El mundo es carne e hijo de la carne. En el mar y en el cielo, en las dunas, en las piedras, en el viento, el negro reconoce el terciopelo de la piel humana. Se acaricia en el vientre de la arena, contra los muslos del cielo. Es 'carne de la carne del mundo'. Es 'poroso a todos los alientos', a todos los pólenes. Es, sucesivamente, hembra de la naturaleza y su macho. Y cuando hace el amor con una mujer de su raza, el acto sexual le parece la celebración del Misterio del Ser.
Esta religión espermática es como una tensión del alma que equilibrase dos tendencias complementarias: el sentimiento dinámico de ser un falo que se yergue, y el otro, más sordo, más paciente, más femenino, de ser una planta que crece. De modo que la negritud, en su fuente más profunda, es una androginia.
Allí estás
erguido
pero eres en realidad el hijo de esa sombra parturienta
que se guarece de lactógeno lunar
luego cobras lentamente la forma de una pica
sobre ese muro bajo que saltan los sueños de las flores
y el perfume del verano en receso.
Oler, creer que las raíces te dan patadas
y corren y se retuercen como serpientes sedientas
hacia alguna fuente subterránea.
Rabearivelo
(del poemario Traduit de la nuit 'Traducido de la noche')
Esta unidad profunda de los símbolos vegetales y de los símbolos sexuales es ciertamente la mayor originalidad de la poesía negra, sobre todo en una época en que, como lo probó Michel Carrouges, la mayor parte de las imágenes de los poetas blancos tienden a la mineralización de lo humano."
(*) El título es de la revista
Jean-Paul Sartre: 'El negro y su arte' (fragmento del capítulo IV: 'Los ritos de la agricultura') Editorial Deucalión, Buenos Aires.
SACADO ESTE TEXTO DE JEAN-PAUL SARTRE DE LA REVISTA 'CAMINAR CONOCIENDO', PÁGINA 11, NÚMERO 8, AÑO DE 2.000
Texto que podría servir en la lucha contra las discriminación y el racismo
LEOPOLD SEDAR SENGHOR: Sobre Madagascar

"Mas, para ilustrar mi propósito, no quiero detenerme más que en la obra de los escritores y artistas malgaches, una de las cuales, y de las más ejemplares, es la del poeta Jean-Joseph Rabearivelo.
Indudablemente, nada de malgasitud le era ajeno al autor de Viejas canciones de las regiones de Imerina. Merced a una práctica cotidiana, este autodidacta conocía la lengua y el folklore malgache. Ciertamente, también ha afirmado con energía su voluntad de permanecer sólo, única y puramente malgache, desembarazándose de los 'oropeles cristianos occidentales'. Incluso ha ido más lejos -es una antifrase-, pretendiendo confinarse dentro de las fronteras de la tierra merina.
Pero mi amigo Jacques Rabemenanjara ha demostrado oportunamente, en su Prefacio a Casi sueños y a Traducido de la noche, que Rabearivelo, para hacerse su miel en el Parnaso malgache y acumular su botín, se ha desplazado a miles de kilómetros, hasta América y, sobre todo, a Europa y, concretamente Francia. Lo cierto es que el poeta, en tanto que hombre de cultura y artista, no se sirve de las aportaciones extranjeras más que como un diccionario. Ha aclimatado las ideas y las palabras venidas de fuera a la tierra y al alma malgaches. Es el que ha creado la Nueva Poesía Malgache, estuviese escrita o no en lengua francesa. Como Rabemananjara: 'Rabearivelo ha asimilado tan perfectamente la lengua francesa que, en vez de un servidor, la utiliza como un instrumento de investigación y de perfeccionamiento humano, extraordinariamente dócil y fecundo'.
Nadie hubiera podido decirlo mejor: 'asimilar' las aportaciones extranjeras e injertarlas en las adquisiciones populares, para hacer de ello 'un instrumento de investigación y de perfeccionamientos humanos'. La cultura no es otra cosa. Despidiéndose de la vida. Rabearivelo tenía perfecto derecho de escribir a Rabemananjara para que los jóvenes que iban apareciendo en el horizonte: 'Te paso la antorcha. ¡Manténla bien alta!'. "
Leopold Sedar Senghor: Palabras finales de la Alocución en su Recepción por la Academia Malgache, 29 de junio de 1961
(Del libro 'Libertad, Negritud y Humanismo', Editorial Tecnos, 1970)
PUBLIO L. MONDEJAR: Jean-Joseph Rabearivelo

"Rabearivelo hizo de la literatura la razón de su vida. Solo, abandonado en una sociedad hostil, incomprendido, encuentra hacia 1920 a Pierre Gamo, quien le descubre la literatura francesa por la que enseguida sintió una gran admiración. Sus primeros poemas se resienten de una excesiva influencia de esa literatura. La solución al problema del colonizado la encuentra en el retorno a las fuentes tradicionales. Era el mismo camino que el que, en París, estaban encontrando los hombres de la Negritud, de la cual ignoraba hasta la msima palabra. El suicidio de Rabearivelo tiene mucho de sintomático y simbólico, a caballo entre dos culturas, con la incomprensión colonial en la raíz de su amargura. Rabearivelo encuentra en la muerte una posibilidad de evasión a una radical desesperanza que tenía mucho de intectual en su raíz."
Publio L. Mondejar:
(Poesía de la Negritud,
'Los Cuadernos prácticos 5',
Editorial Fundamentos.)
ROGELIO MARTÍNEZ FURE: Rabearivelo
"Incomprendido, víctima de los prejuicios coloniales imperantes en su época contra los hombres de color, se sentía exiliado a la vez de la cultura francesa y de su pueblo (Jean Rousselot: Dictionnaire de la poésie francaise contemporaine, París, 1968). Las deudas, la falta de oipio, los deseos frustrados de visitar Francia, la pérdida de Voahangy -su hija favorita-, el fracaso de unas relaciones amorosas idealizadas con un 'imposible', la indiferencia de la administración colonial con la miseria que comenzaba a minar su salud y carácter, la absoluta desolación espiritual, fueron motivaciones todas que lo empujaron a ingerir cianuro de potasio, el 22 de junio de 1937. Fue enterrado en Ambotofotsy, aldea de donde era originaria su familia, en las cercanías de Tananarive. Su muerte fue 'sin duda el primer suicidio de intelectual imputable al colonialismo' (Robert Boudry) y un mentís a la cacareada política francesa de 'asimilación'."
Rogelio Martínez Fure
(Editorial Arte y Literatura, La Habana, 1988)
Rabearivelo: Diccionario de Literatura

DICCIONARIO DE LITERATURA: 3. LITERATURA CLÁSICA Y BIZANTINA, ORIENTAL Y AFRICANA. ALIANZA EDITORIAL, 1983:
DICCIONARIO DE LITERATURA: 3. LITERATURA CLÁSICA Y BIZANTINA... ETC, ETC.
Rabearivelo a los 100 años: HAINTENY MALGACHES

"Una variante de los duelos de ingenio son los hainteny malgaches, que significan 'ciencia de la palabra', 'palabras sabias' o 'palabras que tienen vida'. Jean-Joseph Rabearivelo compila y traduce algunas de estas composiciones. Se trata de diálogos, a veces veraderas contiendas verbales, con abundantes metáforas y la usual intervención de la naturaleza. Estas composiciones son, no obstante, prácticamente impenetrables para los que no conocen el contesto malgache.
Citemos este diálogo entre amantes:
Ella: He dejado (a los helechos) un mensaje para tí:
'Decid a aquel que cree amarme que si le ha encomendado retenerme, le ofreceré uno de mis limones dulces que conservo en el pecho para que sea perfumado durante una semana'.
Él: Eres bella, única en la isla.
Eres seductora en la primavera.
Serás perfecta en el verano.
Serás todavía más dulce en el invierno."
Verónica Pereyra y Luis Mª Mora: 'Literaturas africanas: de las sombra a la luz', Editorial Mundo Negro, Madrid, 1998

Rabearivelo: SE VAN A CUMPLIR 100 AÑOS

El poeta malgache, bautizado Joseph-Casimir, Jean-Joseph Rabearivelo, nació en Antananarivo el 4 de marzo de 1901. Pertenecía a una familia noble venida a menos. Cursó estudios en Fréres des Ecoles Chrétiemes de Andohalo y luego con los jesuitas de donde fue expulsado a los 13 años. Frecuentó la Escuela Flacourt en Faravohitra. Terminó sus estudios pero, hostigado por las necesidades económicas y las presiones sociales de la vida colonial, terminó por trabajar donde pudo: secretario, intérprete, diseñador de encajes, profesor... Dominó el francés a la perfección. Incluo aprendió español. En su etapa de profesor, contrajo matrimonio con una de sus alumnas, Mary Razafitrimo, de la que tuvo cinco hijos. Hipersensible, adipto al opio, a las putas, a la bebida: en fin, todo para evadirse de las miserias de la vida y de las frustraciones que conllevaba el régimen colonial...
Se suicidó el 22 de junio de 1937 bebiendo cianuro.
Recibió en vida el Premio Moreas y el Premio de la Academia Francesa para la poesía y era miembro de la Academa Malgache. Fundó con G. Razafintsambia la revista Capricorne y colaboró en epriodicos y revistas de Francia, Madagascar, Isla Mauricio, Bélgica, Austria y Amérca del Sur utilizando a veces seudónimos como Jean Osmé o Amance Valmond.
Sus poemas aparecen en varias antologías y han sido traducidos a muchas lenguas. Senghor lo considera el 'príncipe de los poetas malgaches'.
'Caminar Conociendo' se adelanta a los homenajes que se le harán a lo largo y ancho de todo el planeta, desentrerrando su memoria para vencer al 'olvido oxidado que todo lo entierra', en expresión del poeta chileno Pablo Neruda.
En las páginas irán poesías del autor y poemas que algún que otro le dedica junto con juicios sobre su vida y su obra.
viernes, 13 de abril de 2007
Álvarez del Burlo: 'El Cesped de la Derrota'
*
por Álvarez del Burlo
Como no me gusta el cesped de la derrota, pensando y soñando, quedé para errar por la sabana...
En eso y en ella estaba: rumiando, meditando, reflexionando, ensimismándome... bueno, como queráis decirlo... soñando y pensando como yo he dicho... cuando se me quebró la certeza, único báculo de apoyo que tenía...
De modo que me quedé tan solo con palabras que se adherían pastosas al cielo de la boca, y me bailaban en la cabeza preñadas de dudas.
Y ya, cojeando en el camino, con la mustia flor de la tristeza en el rostro, pedí a gritos:
-Dadme pólvora y fusil: mañana partiré.
Lo juro: fue sin convicción y por inercia.
-No sólo volveré a vagar por la sabana -añadí- sino que llegaré hasta los países más lejanos, para tratar de explicarme el por qué de tan dramática rotura.
-Pondré -proseguí- al desnudo, en primerísimo lugar, hambre y miedo, miedo y hambre quienes, hoy por hoy, rompen con facilidad las telarañas del sueño...
-Y más, ahora, cuando las babosas -que con las escarcha del otoño se han reproducido, como setas tras el muro derruido- están destruyendo, voraces, lo que han queda en las huertas de octubre.
-¡Dadme pólvora y fusil: -repetí más convencido- mañana partiré!
Lo juro, fue por inercia en un principio. A nadie le gusta morder el cesped de la derrota. Comenzaré otra vez la vida, dispuesto a la pelea. Además ¡qué se le va a hacer!: no hay más remedio.
Yo no he inventado la necesidad de defenderse.
Álvarez del Burlo
Jean-Joseph Rabearivelo: 'Viejas Canciones de Imérina'

XVII
-Cerca del cántaro, se extravían mis palabras; al pie del mango, no dejo de asombrarme.
-Si estáis asombrado, ¡yo estoy sorprendida! Al pasar por delante de la casa de vuestra mujer, hace un rato, me tiraron cantos, mas no me volví; me insultaron, mas no respondí. Amad a vuestra esposa, pero no me abandonéis a mi.
XXI
¡El amor, oh pariente mío, tiene perfume a bosque de limón! Y no es por coquetería ni por capricho, que hablo así, ¡sino porque deseo poseeros todo entero!
XLII
Si yo fuera hormiga, treparía; si fuera pájaro, volaría y sería otra rama en la cima de ese árbol, y de allí intentaría ver de lejos a la hija del hombre: ¿estará enferma?, ¿estará sufriendo? Hace ya bastante tiempo que no se le ha visto.
Jean-Joseph Rabearivelo
(De 'Viejas Canciones de Imérina', Tananarive, 1939)
Jean-Joseph Rabearivelo: 'Danzas'

Jean-Joseph Rabearivelo: 'Habrá un día un joven poeta'
de Jean-Joseph Rabearivelo

Habrá un día un joven poeta
que llevará a cabo tu anhelo irrealizable
por haber conocido tus libros
extraños como flores subterráneas,
tus libros escritos para cien camaradas,
no para uno solo ni tampoco para mil.
En la umbrosa ensenada donde te leerá de nuevo,
con la única claridad de su corazón, volverá a latir de neuvo el tuyo,
él no te creerá
en los tranquilos maretazos de los que se llenarán siempre los abismos tenebrosos,
ni en la arena, ni en la tierra rojiza,
ni bajo los peñascos devorados por líquenes
y que tras él se extenderán
hasta la región de los supervivientes,
alucinados e indiferentes desde el Génesis.
Él alzará la cabeza
pensando que es allí, en el azur,
entre las estrellas y los vientos,
donde habrá sido erigida tu tumba.
Jean-Josep Rabearivelo
(De 'Traduit de la nuit', Tunez, 1935)
TOMADO DE LA PÁGINA 10 DEL NÚMERO 8 DE LA REVISTA 'CAMINAR CONOCIENDO', DE JULIO DEL AÑO 2.000
Jean-Joseph Rabearivelo: 'El poema'
por Jean-Josep Rabearivelo

Dices: voces para canto, voces para canto
¡oh, habla de mis antepasados!
palabras para canto, para nombrar
los anhelos que la conciencia, desde hace mucho tiempo, ha concebido
y que, por fin, brotan y crecen
con palabras por lenguas,
todavía vocablos aurorales por la vaguedad del alfabeto,
y aún no le es posible bailar con el vocabulario
pues no son por ahora tan flexibles como las ordenadas oraciones
pero que cantan ya en los labios
como enjambradas libélulas azules que al borde de un río saludan a la noche.
Dices: palabras para cantar, palabras para cantar
ah, palabras para cantar, para designar
la fragil resonancia de la canción interior
que se acrecienta y resuena
intentando hipnotizar el mutismo del libro
y las landas de la memoria
o los bordes yermos de los labios
y la angustiosa pesadumbre de los corazones.
Jean-Joseph Rabearivelo
(Presque-Songes, Tananarive, 1934)
LEÍDO EN LA REVISTA 'CAMINAR CONOCIENDO', NÚMERO 8, PÁGINA 5, AÑO DE 2.000
Jean-Joseph Rabearivelo: 'Leer'

No hagáis ruido, no habléis:
van a descubrir un bosque los ojos, el corazón,
el espíritu, los sueños...
Bosque, aunque real, secreto:
bosque...
Bosque rumoroso de silencio,
arboleda donde el ave libre se ha escapado,
el pájaro por prender en el ardid que hará cantar,
o que hará llorar.
A quien lo hará cantar, a quien lo hará llorar
la atadura de su nacimiento.
Bosque. Ave.
Bosque misterioso, ave escondida
en vuestras manos.
Jean-Joseph Rabearivelo
(Presque-Songes, Tananarive, 1934)
REVISTA 'CAMINAR CONOCIENDO', NÚMERO 8, PÁGINA 5 DE JULIO DEL AÑO 2.000