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jueves, 7 de febrero de 2008

José Mª Amigo Zamorano: 'Crin al viento'

Crin al viento

por José María Amigo Zamorano,

Las Navas del Marqués, 1994


Acodado en la crin que el viento mueve contempla inquieto las luciérnagas, mientras su caballo galopa veloz con lealtanza.

Se regocija al ver como va abriendo brecha en los muros oscuros que, de vez en cuando, le cierran el paso.
Presiente que el camino va a ser largo y difícil, por eso no desdeña los frutos que le ofrecen las gentes del lugar por donde pasa.
Las luciérnagas no tienen el poder suficiente, mas él agradece su luz y las anima a seguir alumbrando.
Por eso espolea a su caballo que relincha de dolor. Reconoce que no se merece un trato tan brutal y acaricia su cuello con dos suaves palmadas.
Pero está un poco nervioso. Tiene que llegar. Lo ha prometido.
Su esfuerzo es más heroico, aún si cabe, en esa noche oscura, al guiarse sin el perfume y colorido de las flores que están como muertas.
Una pareja se besa a la luz de la luna. Le miran pasar sonrientes. En su sonrisa hay un destello solar que él esperaba y que, no obstante, agradece porque remoza sus recuerdos, debilitados por la larga espera.
Con esa experiencia amorosa ya puede combatir las trampas que, sin duda alguna, le tenderán mas adelante.
Ahora ya, sereno, se agarra con una mano a la crin y la otra al viento, mientras sigue contemplando la humilde luz de las luciérnagas.








jueves, 24 de mayo de 2007

Iswe Letu: Valientes

Es lo que una tarde, ilusión de una bodega, nos contaron las ráfagas del viento en las tascas del exilio:


Unos se rinden y de esos... ni se habla; otros... se resisten; permaneciendo siempre presentes en la memoria nuestra

Se resisten a llenar con ecos, el sitio vacío del amor; algunas de las cosas de este mundo, dicen, son vanas y mas falsas que reata de mulas: escuela de lisonjas y de engaños.

Sus corazones libres no pueden responder con ecos al canto, amoroso y virginal, de los pájaros del alba: le parece un ultraje.

Tienen rotas las paces, deshechos sus amores y caminarán en soledad hasta encontrar un bosque ameno donde cobijarse...

Principio, no obstante, de migraciones, navegando muchas veces, viento en popa de naufragios, hacia las bodegas del exilio.

viernes, 13 de abril de 2007

Álvarez del Burlo: 'El Cesped de la Derrota'

Texto contra el racismo
*

El Cesped de la Derrota
(homenaje a Rabearivelo)

por Álvarez del Burlo
Como no me gusta el cesped de la derrota, pensando y soñando, quedé para errar por la sabana...





En eso y en ella estaba: rumiando, meditando, reflexionando, ensimismándome... bueno, como queráis decirlo... soñando y pensando como yo he dicho... cuando se me quebró la certeza, único báculo de apoyo que tenía...



De modo que me quedé tan solo con palabras que se adherían pastosas al cielo de la boca, y me bailaban en la cabeza preñadas de dudas.


Y ya, cojeando en el camino, con la mustia flor de la tristeza en el rostro, pedí a gritos:




-Dadme pólvora y fusil: mañana partiré.


Lo juro: fue sin convicción y por inercia.




-No sólo volveré a vagar por la sabana -añadí- sino que llegaré hasta los países más lejanos, para tratar de explicarme el por qué de tan dramática rotura.




-Pondré -proseguí- al desnudo, en primerísimo lugar, hambre y miedo, miedo y hambre quienes, hoy por hoy, rompen con facilidad las telarañas del sueño...




-Y más, ahora, cuando las babosas -que con las escarcha del otoño se han reproducido, como setas tras el muro derruido- están destruyendo, voraces, lo que han queda en las huertas de octubre.




-¡Dadme pólvora y fusil: -repetí más convencido- mañana partiré!




Lo juro, fue por inercia en un principio. A nadie le gusta morder el cesped de la derrota. Comenzaré otra vez la vida, dispuesto a la pelea. Además ¡qué se le va a hacer!: no hay más remedio.




Yo no he inventado la necesidad de defenderse.





Álvarez del Burlo





EXTRAÍDO DE LA PÁGINA 13 DEL NÚMERO 8 DE LA REVISTA 'CAMINAR CONOCIENDO', DE JULIO DEL AÑO 2.000

domingo, 7 de enero de 2007

José Mª Amigo Zamorano: LOS MENSAJES DEL ROCÍO

Un texto contra el racismo
*
SAWADOGO 31

Por José Mª Amigo Zamorano (*)

(Homenaje a Rabearivelo con versos de Sedar Senghor y Lope de Vega)

Desde que supe, por los pastores de esta colina frente al mar, eso de que las conchas aman los mensajes del rocío, no he hecho mas que acercarlas al oído.
Hoy he escuchado, sobre todo, de entre los mensajes, uno: el del camarada y amigo que yo creía olvidado para siempre. Del amigo y camarada que, desde lejos, temblando de nostalgia, me contempla.
El rocío, como todo el mundo sabe, son los mensajes de los camaradas y amigos que, horadando el olvido oxxidado, desde lejos nos envían.
Se deposita por la noche; por la noche, cuando el recuerdo tiene más fulgor que el diamante.
Por eso brilla tanto el rocío de la mañana.
Y con el mensaje del camarada llego a casa. Y nada más entrar preparo su llegada. No puede tardar.
Y grito, grito porque la alegría me desborda:

--¡Que pongan escabeles o escaños de honor para los huéspedes!

(Miento porque sólo espero a uno)

--¡Y almohadillas de holganza y sombra!

(Miento también porque, nada mas llegar, vamos a trabajar, y duro, al sol de los recuerdos)

--¡Que se llenen, hasta rebosar, todas las jarras de vino!

(Eso si, aunque no fuera necesario: entre ambos tenemos toda una bodega de alegría)

--Mientras tanto, quiero palmas -¡oh, si, palmas sin parar- para que la tristeza no me venza.



--¡Que batan los tam-tam! ¡Que compitan con los mensajes del rocío!



--Y cuando llegue, llamad a los ilustrados madrugadores de la colina; esos que me hablaron de los mensajes del rocío en la morada de las conchas; quiero compartir con ellos la alegría del regreso.

(*) José Mª Amigo Zamorano es director de la revista 'Caminar Conociendo'.

TEXTO APARECIDO EN EL Nº 8, PÁGINA 51 DE LA REVISTA 'CAMINAR CONOCIENDO'