Mostrando entradas con la etiqueta José Mª Amigo Zamorano. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta José Mª Amigo Zamorano. Mostrar todas las entradas

martes, 9 de septiembre de 2008

José Mª Amigo Zamorano: Llanto por unos cachos de pan y queso

Después de una cena con sopa de pescado, chuletón con ensalada, mamiya que en castellano se dice cuajada y café, copa y puro que en Euskadi se dice café completo Joaquí y Pepe durmieron como obispos o como cerdos o como reyes.

A los animales mamíferos le da igual el nombre. Porque por la mañana, nada más despertarse, todos, sin haber puesto el pie en el suelo, si duermen en la cama y si no es igual, se desperezan, estiran brazos o patas y se acarician la barriga con amoroso agradecimiento. El día se abre sonriente a los seres que han sabido extraer el jugo de los buenos y abundantes alimentos.

Lo que menos esperaban ver Pepe y Joaquín, que el orden le es indiferente al caso que vamos a narrar brevemente, es la tristeza a la entrada de la aurora. Pero el dolor fuera de una barriga bien alimentada existe acompañada de angustia y llanto.
A veces ese sufrimiento es heredado y las lágrimas se presentan empujadas por el más leve acicate.

Aquella mañana, después del abundante ágape regado generosamente por vinos y licores, cuando ambos amigos y compañeros de trabajo entraron en la cocina para tomarse el desayuno encontraron a la dueña del piso, donde estaban a pensión, llorando. Un llanto amargo. Y los azulejosde la cocina parecían reflejar esa amargura.

-¿Qué le pasa señora Hortensia? ¿No habrá sido otra vez su hijo?

El hijo la traía a veces a mal traer y habían tenido que salir en su defensa; y es que era muy buena con ellos y los trataba como si fueran sus hijos.

-Nada, hijos, cosas mías. La culpa en este caso no la ha tenido mi hijo. La culpa la tienen este trozo de pan y este cacho de queso.

Se quedaron sorprendidos por tan extraña respuesta.

La señora Hortensia era una mujer pequeña, menuda, cara redondo con profundas arrugas, unos ojos negros hermosos como negros eran los vestidos con se cubría. Había emigrado desde Extremadura al País Vasco ya hacía quice años con su único hijo producto de su unión o casamiento con un mozo extremeño:

-El más guapo de La Serena, decía ella.

-Fue el único 'alfabeto' del pueblo del que no recuerdo el nombre, contaba otro emigrante extremeño.

Y añadía:

-Yo me alegro de no ser 'alfabeto' porque a todos ellos los mataron los franquistas.

Efectivamente, el marido de la señora Hortensia fue uno de los pocos jornaleros de su pueblo que sabía leer y escribir.

Cuando se sublevaron los militares facciosos en 1936 encabezó el comité que se formó para defender la República. Y, más tardé, se alistó en el ejército del Gobierno de la República con tan mala suerte que en el primer frente de guerra murió.

Esto les estaba contando, una vez más, a Joaquín y a Pepe.

Lo hacía con tanta viveza, los ojos hunedecidos por el llanto, que ellos estaban prendidos de sus palabras. Se maravillaban de su elocuencia porque sabían que, como la mayoría de las de su pueblo, les había dicho en numerosas ocasiones, era analfabeta. Lo mismo que se asombraban cuando les recitaba romances de una extensión considerable.

-Mi pueblo fue muy disputado.

La señora Hortensia les narraba los avatares que tuvo que sufrir con su familia. Iban paralelos al curso de la guerra: si el pueblo lo tomaban los enemigos de la República le quitaban todo, hasta la echaban de casa teniendo que vivir de la ayuda de los vecinos; si el pueblo volvía a estar en poder de la legalidad republicana la volvían a colocar en su casa con todas sus pertenencias; e incluso la homenajeaban desde el balcón del Ayuntamiento como la mujer de un héroe muerto en combate.

-Con el triunfo de los militares 'fachistas' me quedé sin nada. Viví muy malamente en una choza junto a mi padre. Él se fue haciendo viejo, es ley de vida, y ya los terratenientes no le daban trabajo. Pasaba hambre. Pasábamos hambre...

Su voz se le quebró en un solllozo.

-Mi padre murió pidiendo pan. Murió de hambre. Parece que lo estoy viendo...

Miró a la mesa y tocó el trozo de pan y el cacho de queso...

-Comprendan ustedes, hijos. He visto esta mañana que habían dejado estos trozos que les había dejado para cenar... Y he pensado en mi padre. No lo he podido remediar.

Se marcharon cabizbajos al trabajo. Comprendieron su dolor. Entendieron su mundo... que no era el de ellos... ¿O si?...

Como se ve, después de una cena con sopa de pescado, chuletón a la brasa, ensalada, mamiya que es como se dice en euskera cuajada y café completo que en realidad es café, copa y puro... puede ocurrir cualquier cosa.

jueves, 7 de febrero de 2008

José Mª Amigo Zamorano: 'Crin al viento'

Crin al viento

por José María Amigo Zamorano,

Las Navas del Marqués, 1994


Acodado en la crin que el viento mueve contempla inquieto las luciérnagas, mientras su caballo galopa veloz con lealtanza.

Se regocija al ver como va abriendo brecha en los muros oscuros que, de vez en cuando, le cierran el paso.
Presiente que el camino va a ser largo y difícil, por eso no desdeña los frutos que le ofrecen las gentes del lugar por donde pasa.
Las luciérnagas no tienen el poder suficiente, mas él agradece su luz y las anima a seguir alumbrando.
Por eso espolea a su caballo que relincha de dolor. Reconoce que no se merece un trato tan brutal y acaricia su cuello con dos suaves palmadas.
Pero está un poco nervioso. Tiene que llegar. Lo ha prometido.
Su esfuerzo es más heroico, aún si cabe, en esa noche oscura, al guiarse sin el perfume y colorido de las flores que están como muertas.
Una pareja se besa a la luz de la luna. Le miran pasar sonrientes. En su sonrisa hay un destello solar que él esperaba y que, no obstante, agradece porque remoza sus recuerdos, debilitados por la larga espera.
Con esa experiencia amorosa ya puede combatir las trampas que, sin duda alguna, le tenderán mas adelante.
Ahora ya, sereno, se agarra con una mano a la crin y la otra al viento, mientras sigue contemplando la humilde luz de las luciérnagas.








miércoles, 16 de enero de 2008

José Mª Amigo Zamorano: Recordando a Baroja

Recordando a Baroja

El tiempo invernal ha llegado casi de repente. Ayer, mediados de noviembre, estábamos paseando por la Ciudad Ducal y subimos al Mirador de Eiffel, luego, a la vuelta, pasamos por la herida que, en el bosque de pinos de Las Navas del Marqués, abrió, por ahora hace un año, la usura inmobiliaria.
(Se nos olvidaba decir que este pueblo abulense, Las Navas del Marqués, tiene en su término municipal un barrio, La Ciudad Ducal, de ricos prohombres, comenzado a hacer en tiempos del dictador Franco. No son tan ricos, por ejemplo, como como los del barrio de La Moraleja, cerca de Madrid, ni tan bien situado; porque allí, en La Moraleja, los ricos, los patronos y otras gentes de 'bien vivir', tienen sus mansiones cerca de sus propiedades: fábricas, oficinas, bancos...; y de sus esclavos modernos, los asalariados, y en un santiamén pueden llegar rápidamente; y, si se les sublevaran, por un casual, llamarían a la policía antidisturbios para restablecer inmediatamente el orden clasista.)
(De modo que el barrio de ricos de La Ciudad Ducal, en Las Navas del Marqués 'Ávila', es inferior, en ese sentido, ya que está a unos cien kilómetros de la capital de España y allí no hay fábricas. Además, en medio del trayecto, se halla el puerto de la Cruz Verde, dificil de atravesar cuando las nevadas y los hielos arrecian. )
(Pero, eso si, son ricos también. Y saben esconderse de las miradas ajenas. Mires por donde mires el paisaje, subas a cerros, escales altos o te encumbres en atalayas no encuentras atisbos de este rincón, ni señal de que existe; a no ser que te des de bruces o te metas entre los pinos, entonces, si, vas viendo aparecer sus chalés. )
En el centro mismo se halla una torre, el Mirador de Eiffel en honor de su diseñador: el mismo que hizo la torre de París.
A ratos hacía calor y no presagiaba la ola de viento y nieve que, en estos momentos, contemplamos desde la ventana de nuestra casa.
Fuimos a enseñarle esa torre a nuestros parientes que nos habían venido a visitar desde Euskadi y, a la vuelta de ese paseo, como ya hemos dicho, acudimos a enseñarle el desastre ecológico que perpetraron entre un tal Palomo (empresario de Alicante) y el Ayuntamiento de las Navas. Fue un desaguisado famoso en toda España. El primer escándalo inmobiliario que se aireó. Luego, el resto de escandalosas corrupciones inmobiliarias, vino a rachas y luego en ráfagas constantes. Hasta hoy.
Rachas y ráfagas de viento que, hoy, traen, a las hojas amarillentas de los árboles, de un lado para otro, las levantan, las arremolinan, las amontonan en rincones o las estampan contra las paredes o los parabrisas de los coches.
Nuestros parientes se quedaron asombrados de la cantidad de pinos desaparecidos en solo tres días: 4 o 5.000. ¡Con que rapidez eran arrancados, desbrozados y cortados en trozos por las máquinas...! Y si no hubiera sido por algunos vecinos del pueblo, ecologistas, medios de comunicación y la justicia, hubieran seguido talando el pinar. Tenían el propósito de llegar, en poco tiempo, hasta 40.000. Es el cálculo de árboles que contiene esa zona del bosque navero donde pensaban hacer un campo de golf, miles de casas y un hotel.
Por el camino el sol calentaba. Un contraste de ayer a hoy tremendo. Las gentes pasan apresuradamente. Algunos corren. Todos se tapan la cara intentando que la nevisca no acaricie su rostro.
Luego los jueces ya no habrían podido arguir defensa de la flora o de la fauna porque habría desaparecido todo bicho viviente. Y es que el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León había prohibido realizar obra alguna en esa zona por ser ZEPA es decir zona protegida para la defensa del medio ambiente. ¡No eran tontos el Palomo y los dirigentes del ayuntamiento pepero de Las Navas del Marqués!
Ya muy de mañana el cielo apareció plomizo. A ratos nevaba. El suelo relucía. Brillo acerado de frío. Temperatura bajo cero. Todo ser vivo ha encajado el cambio como ha podido. Unos mejor y otros muy malamente.
Silver, nuestro gato, ha salido a la terraza y al poco arañaba la puerta para que le abriéramos. No he ha gustado el viento que venía del norte.
Hemos recordado, mirando por la ventana a esos que intentan refugiarse de esta ola helada, un escrito de Pío Baroja en el cual, de una manera descarnada, cruel, con una mezquidad sorprendente, se vanagloriaba del frío que estaban pasando los mendigos por la calle porque así se sentía él mucho más a gusto al calor de su casa. Nosotros... no sentimos ese placer, ese gozo. También es cierto que no somos eminentes. Ni famosos escritores. Ni hemos vivido ese tiempo suyo en el que, quizá, la miseria, la pobreza, el hambre, el frío, provocaran esa reacción de placentera complacencia. Estos son otros tiempos.
Con esto no queremos tapar las crueldades de la sociedad de principios del siglo XXI. No. Los seres sin techo, de cuando en cuando, aparecen ateridos de frío por las aceras. O muertos. Los hay. ¿Para qué negarlo? Sería como negar que hay ricos y pobres. Sería como negar que unos animales se zampan a otros o negar que continuamente hay personas y animales en el mundo que mueren.
Lo decimos porque no hace falta ser un genio para ver la realidad y reconocer que, en el mundo, hay seres que no tienen techo y mueren. Insistimos en ello para que no puedan motejarnos de paniaguados realizando panégiricos de esta mierda de monarquía, de esta democracia capitalista. No, en absoluto, la mierda es mierda y huele que apesta. Nuestros sentidos están para algo.
Lo mismo que nuestro gato sentía el frío. Lo sentimos nosotros. Eso si, reconocemos que no es lo mismo, no lo sentimos con la misma viveza que el que no encuentra algún hueco, resquicio, ventana, alero, agujero... en un día, como el de hoy, en la calle: el frío, dentro de casa, no es el mismo que fuera, a la intemperie.
Nuestros ojos no se engañan. Vemos a la gente andar deprisa, subirse las solapas de los abrigos, cuando los tienen, ponerse guantes, gorros. Otros ir de puerta en puerta, acurrucarse formando un ovillo. Como se ovillaba, por otra causa, llorando, a la puerta del chalé, ayer, aquel niño caprichoso porque quería que su padre le comprara un caballo. Y su padre le decía que no se lo podía comprar porque estaban cerradas las caballerizas.
No es nada extraño que alguien que tenga frío intente resguardarse de él. Pero en la calle uno nos ha llamado la atención y a nuestro Silver, también. Se para un momento, solo un segundo y se traslada a otro resquicio. Siempre indeciso. De modo que apenas aguanta tres segundos, y no llegan, para regresar al punto de partida.
Ha arreciado el viento. Las banderas ondean agitadas con fuerza. Y las ramas de los árboles se agitan violentamente. Ahora el viento trae la nieve que es como arenilla. Da en la cara de las gentes que transitan, ahí, en la calle y su rostro se retuerce de dolor. La llaman rabia. Efectivamente es rabiosa. Casi aulla como el viento. De gozo al morder la carne.
Seguimos el ajetreo de ese que intenta cogerse a una obrigada. Hemos mirado al principio con curiosidad, luego con cierta inquietud, para desembocar nuestro espíritu en una cierta angustia. No querríamos estar en su pellejo. En varios segundos había cambiado de aposento varias veces. Se le veía cansado. No el cansancio de esos, a los que vimos en el barrio lujoso de La Ciudad Ducal, que llegaban sudando de correr varios kilómetros, por puro deporte, con sus chandales multicolores, relucientes. Y con la toalla al cuello. Tampoco el cansancio, de los que venían en sus bicicletas, se parecía a este cansancio. Aquel era producto del placer y este una lucha por la supervivencia.
El el viento, racheado, aumentaba por momentos. Daba en los cristales de nuestra ventana haciéndolos temblar. El gato de la casa miraba asombrado lo que ocurría fuera. Los pocos que pasaban por la calle lo hacía deprisa, sin mirar a ese que se movía con más lentitud cada vez, aunque la distancia era de pocos metros. Incluso cuando era arrastrado por el viento quedaba como desmadejado. Se le agotaban las fuerzas por momentos.
¿Por qué no se habría ido con los demás?... ¿Qué le obligó a quedarse ahí enfrente?... ¿Pensaría que algún otro podía venir a rescatarlo? ¡Inocente! A nadie le importaba nada. Los únicos interesado por su ir y venir éramos nosotros. ¡Ah!, y un gato callejero que estaba cerca de una alcantarilla.
Volvimos a recordar a Baroja. Lo sentimos. No embargaba nuestro morral espiritual ningún sentimiento de bienestar, alegría o gozo o placer, esta contemplación del sufrimiento de un ser vivo. Qué se le va a hacer. ¡Ojalá fuéramos como él!
Al final hizo un último esfuerzo, levantó el vuelo hacia un ventanal apoyándose en el viento, pero, con tan mala suerte que lo lanzó de bruces contra el cristal, cayendo en la acera, lo que aprovechó el gato para avalanzarse sobre el pardal o gorrión, llevándoselo entre los dientes.
Aún aleteaba cuando el minino se metió en el agujero de la alcantarilla.
-"Así es la vida, Don Juan", decía Machado.
Y recordando a su amada, añadía:
-"Y lo que yo más quería el viento se lo llevó".

martes, 11 de diciembre de 2007

José Mª Amigo Zamorano y el 'Album familar' de Urbano Blanco Cea

Los poetas del camino, los poetas andariegos, los romeros (León Felipe, Machado) ven al mundo con la mirada de alguien que quiere echar alguna vez el ancla. Tener un hogar confortable y sentarse junto al fuego del hogar, al abrigo del frío, con rechizos de leña encendidos, al tiempo que acarician a sus lebreles de caza que dormitan acunados por el fuego, por esa lumbre que chisporrotea, ahí cerca. Solo el espíritu inquieto le hace levantarse y proseguir su andadura. Es un mundo visto desde fuera al que las gentes invitan, en un rasgo de hospitalidad, a entrar en la casa.

Allí contemplan el dolor de los hijos por la muerte de sus progenitores. Ven sus arrugadas frentes oscurecidas por la tristeza del ser amado que se ha ido para no volver jamás. El llanto corre de estancia en estancia. Se fue "la fortaleza de la madre" y "la mansedumbre del padre". El fuego también es testigo del dolor. Y testigo de las condolencias de los amigos y vecinos que, a ambos lados del pasillo, se alinean apoyadas las espaldas contra la pared.

En su poemarío 'El Alijar jara en flor', libro de poemas de Urbano Blanco Cea, que ya hemos comentado en otras ocasiones, hay una parte que rotula con el título 'Reunidos junto al fuego (del album familiar)' comienza narrando su dolor en el poema 'Padre contrito' en el que dice: "Miera de hiel incandescente/se desliza corrosiva por mis venas".

Como los poetas romeros (no de romerías) Urbano Blanco Cea regresa de cuando en cuando a la vieja heredad, recuerda el fuego que concita y reune a las familias en momentos transcendentes, y la muerte es uno de ellos; más el fuego es más multilateral, siendo, por ejemplo, testigo de la llegada del abuelo, de la madre, del hermano, del hijo: "Has llegado y parece que se han abierto los postigos" a la alegría, a la risa...

Es lo que él llama "un hogar tranquilo, una casa sencilla"; todo ello recuerdo de los familiares como un bálsamo: "El amor que sabe a luz". Y ante eso el fuego estalla en risas, avivándose y chisporroteando. Podemos decir, como Urbano: "Yo sé bien que tu vida es poesíaU un poema logrado verso a beso". "Tu tienes el poder de abrir el aire". Tanto que hasta sabe que "los mayores solo quieren/que alguien les escuche". Y, escuchando, aprender que la vida es lucha.

Los sentimientos se expresan con más claridad en esa intimidad que proporciona una reunión en torno al fuego del hogar. Y aquella mujer, anciana, al que todos escucharon, lo dijo también a la vera del fuego, con claridad meridiana, para que nadie crea que todo es de color de rosas: Mira mis manos, "son manos de bondad, pero por ellos (por mis hijos) dispuestas a luchar, no sé que harían". Y "llegaba el silencio". Los poetas del camino se levantan. Han visto y han oído. Saludan a Urbano Blanco Cea y prosiguen su camino. "Nihil novum sub sole".

domingo, 5 de agosto de 2007

José Mª Amigo Zamorano: ARTENAVAS 07: Las Navas del Marqués, varios olvidos y un inciso

Artenavas 07: Las Navas del Marqués, varios olvidos y un inciso
Las Navas del Marqués

En el post anterior hablamos de una visita que hicimos a una exposición de arte contemporáneo que, con el rótulo de Artenavas, comenzó allá por el año 2002, con ínfulas de feria de arte, en Las Navas del Marqués y ha terminado con tan solo 14 expositores. Fue, como acabamos de decir, en la villa abulense de Las Navas del Marqués, villa que está situada casi en la sierra del Guadarrama a pocos kilómetros de El Escorial. Lope de Vega en unos versos decía: “Yacen al pie de Guadarrama helado / Las Navas del Marqués ese es su nombre / donde el florido prado viste un prado / que no hay escarcha o nieve que lo asombre”.

Un pueblo que mas que mirar para Ávila, se inclina hacia Madrid de donde le vienen los forasteros en el verano y el trabajo todo el año. Se hizo tristemente célebre a últimos del pasado año y principios de este, pues el Ayuntamiento del PP (el alcalde y el secretario están imputados) al parecer consintió la tala de 4 o 5.000 pinos cuando ya el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León había prohibido construir, una denominada Ciudad del Golf, en ese sitio que está protegido porque anida la cigüeña negra y otras aves. Ya en años anteriores su castillo (tiene uno llamado Magalia) recibía la visita del que fuera presidente del gobierno de España Felipe González. Y como se viera, por entonces, envuelto en casos de corrupción, algún que otro malicioso dio en llamar al castillo la cueva de Alí Babá.
Por el contrario, por aquí también estuvieron el clásico Lope de Vega y el gran humanista Arias Montano. En el año 1917 se encontraron, veraneando, Dámaso Alonso y Vicente Aleixandre. Se hicieron amigos y Dámaso Alonso inoculó el veneno de la poesía a Vicente Aleixandre. Todos saben el resultado: V. Aleixandre, premio Nobel. También pasaron por él pueblo numerosos personajes, de los cuales destacamos al escritor extremeño Eusebio García Luengo o el director de cine Bardem, en uno de cuyos veranos escribió el guión de una de sus películas más emblemáticas: Calle Mayor.


Varios olvidos

Bien, cuando hicimos esa rápida mirada a Artenavas 07 se nos pasaron por alto, en un primer momento, 3 artistas que exponen en la exposición que membramos: Aute, Canogar y Casañé. Un olvido no intencionado, pero injusto sino lo remediáramos. Es lo que tienen las prisas que son miradas a medias y como dice el refrán: las medias no son buenas ni para las piernas… Olvidarnos de ese Aute, tan famoso… y por tanto de sus círculos concéntricos del dolor que manan lágrimas… ese Canogar, ¡Ah, Canogar! De casta le viene al galgo… sus esculturas de hierro se tienden en el espacio como telas de araña. O ese Casañé, cuyo hierro sale de sus manos adquiriendo blandura algodonosa.

Un inciso sobre José Luis Menéndez

Curioso, que fueran, sobre todo, escultores del hierro, estos herreros modernos del Arte, los que se nos olvidaran ya que su buen hacer, sin desmerecer a los restantes, nos había complacido. Particularmente José Luis Menéndez con sus raíces férreas, sus cabellos de hierro al viento, sus endurecidas entrañas y sus nervios de acero que se hunden en la tierra.

José Luis Menéndez que, al tiempo que trabaja, medita. Y sus meditaciones nos llegan con esas claves metafóricas, esos sms que se van introduciendo en el ordenador de nuestro cerebro. Son el espíritu de su creador, José Luis Menéndez hecho Hombre: fuerte como el hierro. El Hombre, creador del mundo en que vivimos, desafiando a los cielos de donde procede el rayo destructor. El Hombre, con mayúsculas, hecho Mujer que se enfrenta, al tiempo que se ofrece, (recordamos a la mujer del monumento al poeta Curros Enriquez, en La Coruña, quien, con el torso desnudo, desafía al Destino, quizás al Mar Incógnito) decimos se ofrece, porque lo engendra y pare. Esa mujer que desafía los vientos tormentosos de la Vida, con sus cabellos al viento y la mano abierta para seguir sembrando la tierra, sacrificándose, si fuera preciso, en acto heroico de pervivencia de la especie, no en vano el corazón lo tiene a la altura de la vulva y los testículos. Homenaje de José Luis Menéndez a su padre, a su madre, y a él mismo.Una conjunción de barras de hierro, retorcidas, que se engordan y adelgazan para lograr, como un mago, del hierro inerte un acto objetivo de dramatismo.En fin, asi es el Hombre de grandioso. Y lo sabe. Y es consciente de esa elevada estatura capaz de las más grandes hazañas.

Mas, no queda ahí su reflexión, sino que la transforma en meditación dialéctica. Lo decimos porque el Hombre, lo mismo que se eleva a las alturas, se abaja hasta las más criminales acciones: ama y odia: acaricia o hunde a sus semejante con la daga en la más negra noche de muerte: señor, por tanto, de la Vida y de la Muerte: de la Paz y de la Guerra. Así es José Luis Menéndez en sus creaciones: simboliza al Hombre.Sobre el hierro vuelca sus reflexiones, sus inquietudes más profundas, porque le parece la materia más apropiada: permanente y degradable o caduca: hueso, carne y vísceras: igual que José Luis Menéndez como individuo: podrá pervivir en el recuerdo de las generaciones futuras, enraizarse; o como las raíces hundirse en el polvo y desaparecer: es la caducidad: el final de todo ser vivo: volverse elemento químico: hacerse Nada creadora para seguir alimentando la Vida en las futurad generaciones.

Eso significan sus esculturas de hierro hechas raíces, convertidas en cabellos, transformadas en huesos y vísceras. Es el Hombre: fuerte como sus huesos, débil como su carne y sus finas hebras de pelo.

Aunque, tal vez, este artista, al que no conocemos de nada, no haya pensado jamás en estas cosas, ni haya visto nunca el monumento a Curros Enriquez. También podría ser. Sin embargo, nos gusta verlo así... Qué se le va a hacer.

jueves, 2 de agosto de 2007

José Mª Amigo Zamorano: ARTENAVAS 07: Una Exposición Venida a Menos

Cuadro de Aute en Artenavas



El 19 de julio se inauguró la sexta edición de Artenavas. Con este nombre se conoce a una exposición de artes plásticas que la villa de Las Navas del Marqués programa como una de sus actividades culturales de verano. El evento comenzó en el año 2002 con cerca de 80 artistas ¡casi na! Y amplia publicidad en prensa, radio y televisión y ha ido reduciendo sus participantes de año en año, como si en su camino, en vez de fortalecerse, se hubiera ido debilitando, adelgazándose de tal modo hasta quedar en puro hueso. Tal es así que el pasado año y este son solo 14 los creadores que se han presentado. Son los siguientes: Luis Eduardo Aute, Diego Canogar, Albert Casañé, Luis Castelo, Santiago Costales, Gabriel Fuertes, Alvar Haro, Evelyn Hellenschmidt, Ángeles Mauriño, José Luis Menéndez, Bruno Mezcua, Eduard Resbier, Faustino Ruiz de la Peña y Jorge Varas. La edad de estos artistas oscila entre 40 y 50 años; y solo uno, el más conocido de todos ellos por otros menesteres artísticos, Luis Eduardo Aute, pasa de los sesenta.

Sería legítimo preguntarse que ¿a qué obedece este adelgazamiento, esta escuchimización numérica? Y lo sería porque no lo sabemos. Como no sabemos cuál era el fin que se quería conseguir. Qué objetivos se marcaron. Como tampoco sabemos qué impulso inicial llevó a los dirigentes del Ayuntamiento a montar una exposición de tal magnitud. Decir que nos extraña esto sería mentir, dado el continuo oscurantismo de sus decisiones a que nos tienen acostumbrados los jefes consistoriales del PP navero...
"No lo sabemos", se refiere a mi: yo no lo sé. Y, a mi, me parecen "oscurantistas", cuando no se hace un debate al viento dándole toda la publicidad posible, con luz y taquígrafos como se dice ahora. Eso creo yo que es Democracia en la que todos pueden opinar. No en vano "Democracia" significa "Gobierno del Pueblo". Y como creo que no se ha dado pues... en ese sentido iba lo de "No lo sabemos". Un plural muy particular: el mío. Y que nadie se apunte que me borro, como decía Unamuno.Bromas y plurales aparte... Decíamos más arriba que los expositores de Artenavas 07 son gente madura. Su experiencia, es de suponer, está garantizada por una vida de trabajo a lo largo de esos años, por numerosas exposiciones, y premiada con diversos galardones. Aunque, pienso yo, no están, por la edad, en la mejor posición para transmitirnos, con frescura, los nuevos ideales del arte. Tienen ya callos en sus manos. El tierno colorido de lo que a la Humanidad le inquieta en este momento se logra con carne más fresca. Lo decimos porque el hombre, como persona, individual e intransferible, se hace en la niñez. Y esa, a todos ellos, les queda muy lejos. Se sabe que es, en esa etapa de la vida, cuando se van cristalizando los caracteres que luego paren al artista. Un ejemplo de ello está en uno de los artistas que exponen, Luis Castelo, sus dos obras son: las fotos de un ornitorrinco y una rata. Este expositor nació en Barruelo de Santullán, Palencia, 1961. De niño sus padres lo trasladaron a Madrid. Se interesó por la naturaleza desde su infancia. Su padre, taxidermista de profesión y cazador de afición, le pone en contacto con el campo y los animales. Entablará relación con los que serán más tarde notables biólogos, le encargarán capturas de especímenes diversos para sus investigaciones en el Museo de Ciencias Naturales de Madrid. Aquello le permitió conocer desde muy temprana edad animales poco conocidos por otros niños de ciudad: lagartos ocelados, tritones, serpientes, eslizones o ranas de San Antonio. De ahí, de su niñez, le vino su inclinación hacia los animales. Se hizo en la niñez. Y allí quedó. Todo lo demás tiene esa impronta. Esto no quiere menospreciar su valía en el manejo de la fotografía; que además utiliza la técnica que llaman digitográfica y que según la revista Diorama es grabar con luz en soporte magnético/binario.
Y como hemos nombrado a este hijo de taxidermista para comprobar que el artista se hace en su niñez, a los demás les pasa igual. Escribiremos algunas cosas de cada uno de ellos: Canogar, ¡ah, Canogar! de casta le viene al galgo: sus esculturas de hierro son airosas, geométricas.Las cabezas, bien modeladas, un poco frías, de Santiago Costales están expuestas en el otro recinto, en Los Toriles; allí también expone, el escultor Jorge Varas, quien parece alumbrar con sus almas de aluminio a los tristes navegantes. El grueso de artistas, doce, muestran sus obras en el convento de Santo Domingo y San Pablo en periodo de restauración: así, Gabriel Fuertes, quien ha enviado varias de sus construcciones, un tanto insólitas, surrealistas diríamos; porque él dice que quiere abrir puertas, sin dar soluciones, vale; y Alvar Haro es un gran cromatista, sus dos cuadros así lo atestiguan; una veterana de Artenavas es la alemana Evelyn Hellenschmidt, quien, como en otras ocasiones, trabaja el hierro con mimo, con primor, casi con exquisitez, colocando siempre al hombre en el centro, pero pequeñajo, como acojonado ante lo que él mismo ha construido; cuadros con estructura arquitectónica, como un arquitecto los planos de viviendas, asi son los cuadros que expone Ángeles Mauriño; de José Luis Menéndez, como de la artista alemana, se puede decir que ya es viejo en esta actividad cultural navera, y que trabaja el hierro a las mil maravilla transformándolo en raíces que se adhieren a la tierra o se elevan al cielo como cabellos agitados por el viento o se convierten en vísceras, costillas…; en el catálogo aparece, hay que decirlo, una escultura que no es la expuesta; de Bruno Mezcua dice el catálogo: "Llegué a una ciudad desierta..." y desde luego la casa está desconchada y sucia, triste, como vuelta en sí misma, aislada, miserable, puede ser un reflejo de esos barrios misérrimos que pululan por los arrabales de las grandes ciudades, o eso hemos querido intuir; otro artista influido por la fotografía es Eduard Resbier, cuyos dos cuadros, muy logrados, son: uno, la superficie del mar y el otro un paisaje de negrura azulada, en la que aparecen como luces alo lejos; Faustino Ruiz de la Peña es el individualismo hecho pintura descoyuntada, cuadros en el cuadro, sin relación aparente… parecen influidos por el cine y el pop americano, hasta se ve un sombrero vaquero del lejano oeste.

CONCLUSIÓN:

a la exposición, aunque diminuta, escuchimizada, podría valer más en otro escenario; la come el convento con tanta piedra para tan poca obra; se la traga; luego, en Los Toriles, las esculturas no destacan apenas del color del fondo, por lo que pasan desapercibidas, como si estuvieran agazapadas, mimetizadas, como los animales en el campo cuando se agazapan para defenderse. Pero aquí su defensa sería que resaltaran. Y finalmente, no vemos que el artista, que dicen que es muy sensible a lo que ocurre a su alrededor, trate temas para la reflexión del público: la emigración y su drama de muerte en el mar, o su tristeza en un medio hostil, la guerra (recordamos ahora a Goya y Picasso, por ejemplo), el racismo, el paro, la falta de viviendas para los jóvenes, los bajos salarios, la homosexualidad, la censura, el terrorismo y sus víctimas... En fin, que no se comprometen con temas de nuestro tiempo.

jueves, 28 de junio de 2007

José Mª Amigo Zamorano: Ejemplos Ruborosos



Los ojos mas que las cabezas habían seguido el ir y venir de las modelos por la pasarela y sin querer, involuntariamente, se miraban.

Cerraron sus bocas al verse en los otros como en un espejo: Eran los vencedores escondiendo la podredumbre de sus fauces.

Las úlceras purulentas traicionaban las sonrisas de sus labios apretados. Esperaban impacientes: le tocaba el turno a la rojiza muñeca de uña de plastilina.

Mas que pintada se había embadurnado toda ella. Se miró en el espejo del camerino:

--Parezco un adefesio -dijo avergonzada sin poder contener su rabia.

Sonó el timbre y salió la garra encarnada a exhibirse. Fue muy aplaudida. Tenía que demostrar su fortaleza. Manifestación que era parte de su trabajo y, por qué no, de su ser interior.

Inició una uñarada brujeril a la dama gorda, y con cara amarillenta llena de verrugas como híspida cucurbitácea, que estaba situada en la primera fila.

Pero la señora le ganó por la mano hincándole las suyas llevando parte de la plastilina en ellas; y, no contenta con esto, le pegó un empujón a la muñeca que la tiró escaleras abajo rebotando en los peldaños de la escalinata, a carcajada limpiamente sucia, por parte de los expectantes vencedores, hasta quedar caída en posición vergonzosa.

La podre les caía de sus bocas abiertas salpicándose unos a otros. Se les cayó la vergüenza con el hilo de baba.

Sangró carmín la muñeca por el dedo fofo y hueco. Vuelta al camerino llorando dejó huella de su enfado clavando un feroz e impotente manchón de oropel sobre el diamante puro de sangre embadurnado. Era clara, nítida, la diferencia de color. Se le rompió el dedo en el intento y fue inmediatamente despedida.

--Te cae bien, por estúpida -descubrió enrojeciendo delante del espejo.

--Es el rosicler, oriflama que cabalga en el viento a lomos del gran teatro trágico y grotesco del mundo, un poderoso dios omnipresente, espejo y reflejo, al parecer, invencible... -continuó.

--¿Grandioso o mezquino? -alguien preguntó muy interesado:

--Nunca de aquellos que fueron carne ni pescado, "ni agradables a Dios, ni a sus contrarios esos que no estuvieron nunca vivos" -responde uno muy épico.

--Enrojece su faz con la envidiosa uña; o dulcifica su semblante riéndose del sanguinolento carmín de la muñeca -intervino el maestro.

--Fortalece o endurece su ser con el abismo o el espanto, con el atroz asesinato o la salvaje violación -especuló el rebelde, violentamente y con indisimuladas ganas de tener una bomba en sus manos y no de adorno.

--No esconde, cobarde, su agreste y ultriz naturaleza, invita con sencillez al movimiento para quebrar los espejos oscuros por donde asoma el asco y mellar o torcer los cuchillos en los que brilla el odio -fue el comentario final del objetivo; si bien, pensando, nada mas pronunciadas, que, quizás, las últimas palabras no fueran, mas que una solemne y hermosa bobada.

--Ejem: un pimpollo, si, pero estúpido.

Empero... ¿qué le iba hacer si ya las había pronunciado?...

CONCLUSIÓN

Hay que reconocer el rosicler del tiempo. Odio y uña, muñeca y asco, etcétera, son su elemento o príapo engendrador: (su primera materia procesada): indicio de su fina y firme distinción entre (es un ejemplo), por ejemplo: diamante y oropel, sangre y carmín.


Es un logro y hay que estar orgulloso del fruto conseguido.
Sea así hasta la muerte, amén.

domingo, 6 de mayo de 2007

José Mª Amigo Zamorano: Luces y Sombras



Luces y sombras


No entraba con buen pie en Hervás. La pesadilla le había dejado anonadado, desconcertado y con un horrible ardor de estomago que le provocó nauseas y un humor de mil diablos.

La caminata hasta el hotel no disminuyó su disgusto.

Se quedó mirando el edificio de cuatro plantas, moderno, mas ancho que alto, que se le aparecía ante él del otro lado de la acera.

-- De modo que esto es el "Hostal Sinagoga"-- murmuró defraudado agriándosele un poco mas el estómago y el temperamento.

Nada tenía contra el establecimiento, simplemente esperaba encontrar en Hervás, villa famosísima de la provincia de Cáceres, otro estilo; no sabría decir cual, pero algo de mayor raigambre: una bocanada de historia añeja, por ejemplo.

-- Razón de mas para largarme cagando hostias a Nueva York - musitó cabreado.

No tenía que haber ido a aquel pueblo. Pero se lo había prometido.

-- Pregunta en el hotel cuando llegues. No se te olvide. - había insistido con ese "tierno" "hechizo" de las hembras judías.

Atravesó la calzada y penetró en el hotel, con la acerba remembranza de la pesadilla guerrera.

-- ¿Me atiende, por favor? Quisiera una habitación.

El empleado del hotel "Sinagoga" alzó la vista contemplando delante de sus ojos un rostro ceñudo, de piel blanca casi amarillenta, negra barba y con cicatrices en la cabeza.

-- Si señor; ¿la desea con vista a la sierra?

-- ¿Con vistas a la sierra?... está bien -- y mostrando el carné dijo -- Me llamo León Saldaviel Anqaua. ¿Podría decirme si he recibido carta a mi nombre?.

Se dio la vuelta el ujier y tras mirar la correspondencia colocada en un casillero contestó moviendo negativamente la cabeza.

-- ¡Oiga! ¿Es Ud. judío?... sino es una impertinencia, claro.

-- ¿En qué se me nota? ¿En mis corvas, ganchudas y afiladas narices? -- contestó preguntando de mal talante.

-- No se ponga así: no he querido molestarle.

El recepcionista le pidió perdón; luego alargándole la mano, muy serio, le entregó las llaves indicándole la ubicación exacta de la habitación para quedarse luego mudo y avergonzado.

Mientras subía las escaleras oye como el ujier dice a alguien "¡Qué carácter!" y el otro, quien fuera, pregunta "¿Ha dicho Saldaviel Anqaua?"; "Si, eso ha dicho".

Abrió la puerta del apartamento. La luz penetraba a raudales por las ventanas lo que le hizo cerrar un momento los ojos. Al fondo, tras los cristales, efectivamente, la sierra se perfilaba con sus picachos agrios y rebeldes como su temperamento. Apartó la vista de los ventanales. No estaba especialmente sensibilizado para arrobarse con la contemplación serrana. Sara había olvidado la promesa de escribirle.

Se mesó las barbas y cabellos con rabia y se tumbó en la cama todo lo largo que era.

Cerró los ojos.

El cansancio, a pesar del disgusto, le empuja poco a poco en brazos de Morfeo con el recuerdo de su prima y todo: el tren se alejaba de la estación parisina; la figura de Sara se empequeñecía despidiéndolo con el balanceo de su brazo en alto; y cuanto mas pequeña se hacía mas aumentaba la entrañable significación de su comportamiento abnegado: ha llevado su recuerdo, todos los días y todas las horas desde que saliera de París.

Y con sentimientos contrapuestos: si unas veces la ternura le invadía durante horas, otras le venía a torturar su torpe y grosero comportamiento con ella; así por ejemplo: en la estación no pudo por menos de abrazarla produciendo el indignado enrojecimiento de su rostro; fue un impulso puro, lo juraba, de espontaneo agradecimiento que no pudo contener, se lo repetía una y otra vez, ante la "doliente", "peculiar ternura" que irradiaba de su faz y que "hechizó su corazón"; fue muy torpe, lo reconocía, pero no en vano cuidó de él limpiando vómitos, cambiando vendas, limpiándole la pus de las heridas ...

miércoles, 18 de abril de 2007

Estaf del nº. 8 de 'Caminar Conociendo'

Dirección y coordinación:

José María Amigo Zamorano


Redacción y maquetación:

José Mª Amigo

Roberto Campo

Carmen Tapia

Carlos Segovia

Puri Santamaría

Manuel Esteban

Félix Rosado

María Mateos

Luis Peris-Mencheta

Manolo Calvo


Portada y contraportada:

Manolo Calvo


Ilustración y fotografía:

María Mateos

Raquel Bouillón

Manolo Calvo

Calvo Moura

Gustavo Barbero


Patrocinan, colaboran o ayudan:

Ayuntamiento de Las Navas del Marqués

Colegio Público Vicente Aleixandre

Comisiones Obreras (CC. OO.)

D. Rafael J. Peña Manjón (Farmacéutico)

Vitalicio (seguros)

Cosas (moda y complemento)

Cafetería Europa

Churrería Las Navas

Jardin's Cafetería

Relojería Magema

Sastrería-Camisería José Mª Martín

La Tienda

Librería Azañedo

Librería Martín

Librería Ópalo (Ávila)

Librería Senén (Ávila)


Tirada:

1.500 ejemplares


Edita:

Junta de la Biblioteca

C/Francisco Segovia, 3

05230 Las Navas del Marqués (Ávila)

Teléf: 91. 897. 13. 36

Fax: 91. 897. 21. 20


DL: AV-176-94


La Junta de la Biblioteca, entidad editora de la revista, no se hace responsable de las opiniones vertidas en los artículos u otros escritos que aparecen en la revista por por parte de los autores, respeta la Libertad de Opinión y Expresión, sin más consideraciones.


DE LA PÁGINA 2 DE LA REVISTA 'CAMINAR CONOCIENDO', NÚMERO 8 DE JULIO DEL 2.000


EN CADA PÁGINA DE ESTE NÚMERO, ILUSTRÁNDOLA, UN CUADRO DE UN PINTOR IRANÍ; ASÍ ESTÁN LOS SIGUIENTES: HOSSEIN MAHJOUBI, FAROK SHAHI, ABOLHASSAM KEYVAN, SEYYED JAMAL AL-DIN PIRKHEDRI, MORVARID ZARGAR, MODJGAN SHAJARIAN, FARIBA DASHTARAY, A'ZAM MADANI, MODGAN KHOSH-SOURAT MOZAFARI, MARYAM RA'IS ROHANI, FATEMEH ZARIZ, MERSEDEH SEDADI, SOUDABEH BAHARLOU Y MOHAMMAD-ALI TARAGHI-JAH

José María Amigo Zamorano: A Modo de Frontispicio



Verano, época de llevadas
A la memoria de Arsenio López, director de la revista 'Vela Mayor' de Anaya Educación, y colaborador de 'Caminar Conociendo'; muerto hace poco más de un año y que estaría preocupado por el hecho que comentamos

Viene el verano. Época de llevadas: las familias, vacaciones, los estudiantes, notas. Y con las notas comentarios. La palma se la llevan los que más suspenden. Hay profesores que aprueban a 4 de 40...

¿No habrá, ¡por Belcebú!, más de 4 justos en el reino estudiantil?...

Lo de la enseñanza activa, verían en esto una prueba del escolasticismo en la enseñanza; dirían que la vida no ha entrado aún en las aulas; que todo está congelado, ajeno al bullicioso correr de la vida...

Rodríguez Calderón y García Sestafe, autores de un libro de texto, 'Matemáticas participativas', -recomendado o exigido en el centro donde se hizo tal escabechina de alumnos- dice: 'No podemos cerrar los ojos ante el parnorama de los alumnos que nos llegan a las enseñanzas medias; la mayoría puede tener ciertos conocimientos, pero también la mayoría arrastra unas deficiencias...'; constatando que estas son, además, lingüísticas, concluyendo que: 'los dos componentes de toda clase, profesor y alumno, deben participar activamente, siempre de forma conjunta y organizada, para salvar esas deficiencias".

A los alumnos esa manera de 'salvar las deficiencias' 'de forma conjunta' le parecía excelente... si bien, constataban, que en su centro, dijeran lo que dijesen esos autores, no se hacía nada de eso...

Ante este hecho, surge de inmediato la siguiente pregunta: ¿qué es lo que lleva al profesorado, recomendando un libro tan sensato (creemos), como el citado más arriba, y después, al modo de las almejas, cerrarse en valvas suspendiendo a 36 de 40?...

Algunas respuestas nos vienen -sin agotar ni dar por cerrado el catálogo de las mismas- a saber: a) de raíz matemática; b) de orden estético; c) de carácter ecológico.

Analicémoslas:

a) De raíz matemática.

Partimos de que x - x1 = 0

Si a x, la sustituimos por su valor: impulso inicial; a la x1 la sustituimos por el suyo: impulso final; de modo que x - x1 = 0.

La fórmula tiene validez universal; puede aplicarse -siempre desde el punto de vista estudiantil-al caso de los de los 36 suspensos de la siguiente manera: si a una inclinación tendente a abarcar el mundo de las matemáticas (estudiantes) se le contrarresta con un lenguaje críptico (profesorado) de igual ángula de onclinación el resultado es nulo: movimiento de apertura - retroceso = encierro en valvas (retractil movimiento que se ha tomado de la observación de algunos mamíferos, pero puede observarse en otro animales no mamíferos). Unas ciencias se influyen en otras etc., etc., etc.

b) De orden estético

Matemática rima con Estética, pero... su versatilidad es grande: la raíz cuadrada es una longitud, la multiplicación una suma etc., etc., etc. (estos ecéteras indican los casos en que una operación puede disfrazarse de otra y queda muy aparente cuando no se saben más ejemplos); la suma de sumandos iguales (aritmética) puede crear figuras geométricas con una serie de números iguales como soldados desfilando een formación (arte militar)... sería distorsionada con una simple operación; ejem: número 40 (40 alumnos colocados en fila de 10 'diez' en 10 'diez') se le robaría su geometricidad poligonal cuadrilátera aplicándole una operación denominada sustracción (resta para los amigos): si le choriceamos a 40, un 1 o un 2 o un 3 (alumnos), su cuadrilateralidad quedaría hecha un adefesio; empero su entidad poligonal de cuatro lados volvería por sus fueros (un poco mermados, es cierto) si le restáramos el 4...

En fin... lo dicho: 'matemática rima con estética'.

c) De carácter ecológico

Conscientes algunos profesores de que el campo acstellano está quedándose vacío, desértico... sin labradores en suma... y comprometidos (como están) con su tiempo, contribuyen con su barricada inexpugnable a impedir la fuga de cerebros del campo.

'Tú -le dicen al estudiante- al pueblo; y no te muevas de allí; a conservar las esencias castellanas'

Queda guardado así el equilibrio ecológico; de la otra forma se produciría un gran impacto medio-ambiental; es decir le darían al campo, 'una h... tan fenomenal' que saldría por los aires volando como antaño el coche del Almirante, con lo cual entraríamos en la historia y... ¡ya sería la leche!

La complejidad del tema, al que se quería encerrar en simples cajones, vuela ahora libre de ataduras, como el coche del ilustre marino. El número 40 tiene su busilis y, como el hombre inventor, se ha rodeado de una erizada serie de defensas.

En fin: todo se puede explicar o justificar. Hasta lo más monstruoso. Felices vacaciones de verano y que disfruten con la lectura de la revista que, por otra parte, no trata nada de esto sino de Artes y de Letras.

José Mª Amigo Zamorano
Director de 'Caminar Conociendo'

DE LA PÁGINA 3 DE LA REVISTA 'CAMINAR CONOCIENDO', NÚMERO 8 DE JULIO DE 2.000

miércoles, 21 de marzo de 2007

José Mª Amigo Zamorano: ENTREVISTA AL ESCULTOR JAVIER HERRANZ ARCONES

3 cruces a la entrada
de pueblos de los que habla
el escultor


ENTREVISTA AL ESCULTOR JAVIER HERRANZ ARCONES

El escultor Javier Herranz Arcones nos dice que es ‘navero por los cuatro costados’: nieto de la tía Felisa ‘La Carbonera’, de Lorenzo ‘El Gorrino’, de la tía Casimira ‘La Corruca’… de su abuelo materno solo puede decir, ya que no conoce el mote, que desde niño trabajó en ‘La Resinera’… Tiene recuerdos muy gratos de Las Navas: ‘Me he bañado con los amigos que tenía de niño en el barrio (recuerda al actual alcalde) en las pozas de Fuente las Dueñas, de la Povea… hay muchos lugares de Las Navas que me resultan entrañables’.



Pregunta.-Eres el autor de la escultura de la Plaza de Las Tres Cruces de Las Navas. ¿Fue por encargo de alguna institución?



Respuesta.- Si, fue por encargo del Ayuntamiento. La historia viene de antes, cuando propuse hacer una escultura gratuita a fin de salvar el olmo de la Plaza del Cristo… Lo de menos era la escultura sino salvar al árbol; el árbol era uno de los monumentos naturales que había en el pueblo: era lo primero que veíamos cuando llegábamos a Las Navas, allí quedábamos todas las pandas de chavales, allí se sentaba mucha gente a charlar en torno a él… yo quería hacer algo para salvarlo, nada de particular por otra parte, pues lo he visto hacer en otros pueblos de la sierra de Madrid o de Ávila… pero bueno quedó desestimado… que ya tenían otro proyecto… que patatín que patatán… y resultó ser nada… Luego entró otro Ayuntamiento que conocía mi iniciativa y me propusieron, ya que estaban remodelando la Plaza de Las Tres Cruces, el hacer una escultura para ella.



Pregunta.- ¿Aceptaste hacer la escultura por algún tipo de compromiso: amistad, recuerdo entrañable del que hablabas o… por dinero, ya que uno no vive del aire?



Respuesta.- Por todo, menos por dinero ya que doné la escultura al pueblo; cobré, eso si, los gastos de taller y materiales.



Pregunta.- ¿Crees que artista debe tener algún tipo de compromiso?


Respuesta.-El artista antes de serlo es ser humano y si tiene compromisos debe tenerlos como persona, como ser social; el compromiso que se tenga con la sociedad, digamos el compromiso solidario, de estima hacia el semejante, ese compromiso, creo, debe ser como ser humano… En el caso del artista, quizás sea más visible, en cuanto que perdura en su obra. La obra comprometida, política y socialmente, debe surgir con naturalidad y no como una cosa impuesta. Si uno tiene un sentimiento solidario, lo expresa en la obra prácticamente inconsciente, como reflejo de su ideología, de su manera de ser, de su carácter… La actividad del artista refleja muchas más cosas que el compromiso: el amor, el erotismo, la música, el deporte… la naturaleza… que es una cosa a la que deberíamos estar comprometidos… la ecología… preservar el entorno que nos han legado para que en el futuro lo entreguemos a nuestros descendientes para que disfruten de él…



Pregunta.-Lo de tres cruces, ¿son por el nombre de la plaza o por tus creencias religiosas?



Respuesta.-Por mis creencias si, pero no religiosas. No soy un hombre religioso, digamos que más por creencias… filosóficas, quizás… por experiencia. Aunque yo no soy, ya lo he dicho, religioso, aunque no soy católico, lo que si soy es ‘cristianista’ si se me permite decirlo así; ya sé que no es correcto, pero es fácil de entender: Cristo fue uno de los personajes más importantes en la lucha del ser humano por la emancipación, por la libertad, por la dignidad: muy positivo para la Humanidad. Por otra parte, parece ser que ese lugar era la entrada natural del pueblo, antaño; y había tres cruces, como en otros pueblos castellanos. De manera que, a parte de aprovechar el nombre de la plaza, rescatábamos lo que había habido en el lugar, pero de una forma moderna, con una escultura moderna.



Pregunta.- ¿Qué has querido simbolizar con la mano agarrando a las cruces?



Respuesta.-Trataba, de alguna manera, de recuperar la idea original de los primitivos cristianos –enseña de paz y de esperanza-; están sostenidas por las manos que simbolizan la pasión, la firmeza, la sensibilidad como valores del ser humano… Tengo que decir que me hubiera gustado haberla hecho más grande, pero… bueno… otra vez será.



Pregunta.-Otra vez será… ¿quiere decir que te gustaría hacer alguna otra escultura para el pueblo?



Respuesta.-Si, claro que me gustaría. Pero aparte de esto, tengo que decir que ya hubo un proyecto, incluso con presupuesto y todo, para hacer una escultura en la entrada del pueblo, en el paseo donde estaba la gasolinera: se trataría de una escultura relativa a la leyenda de Las Navas acerca de Magalia, la hija del marqués, fugada con un centauro. Habría resultado, creo, una escultura muy bonita y representa un poco el ambiente lúdico que se respira en los veranos de Las Navas… Bueno, aquello quedó simplemente en proyecto y… se olvidó. Pero si no esa, pues otra: la escultura, el arte, es muy importante para el desarrollo de los pueblos; y en Las Navas presumimos del castillo de Magalia, como monumento. Sin él sería un pueblo más; con un entorno estupendo, sí… pero un pueblo mas.



Texto: Redacción de la revista ‘Caminar Conociendo’. Fotos: del escultor. El texto aparece ilustrado con siete fotografías de obras del escultor; una de ellas es el busto de Raúl, famoso futbolista del Real Madrid, hecho por el escultor para el Museo de Cera.

DE LAS PÁGINAS VIII y IX DE ‘FONTANA SONORA’, SUPLEMENTO DE LA REVISTA ‘CAMINAR CONOCIENDO’ NÚMERO 8 DE JULIO DE 2.000


jueves, 1 de marzo de 2007

CALVO MOURA: gusanos, radiografías y esqueletos




Manuel Calvo Moura nació en Madrid en 1964 y vive en Malmö (Suecia). Dice el viejo escritor Eusebio García Luelmo, y lo he recordado más de una vez, que 'todo el mundo es de Madrid, mientras no se demuestre lo contrario'. Aquí además se confirma.

Bien.

Antes de seguir adelante debemos aclarar que nuestro añadiría que él es '¡viejísimo!'. Así. Con énfasis exclamativo: reivindicando la palabra: 'viejo'. Y creo que, como Bergamín, como Bergamín, riéndose de él mismo, de sus huesos que le sostienen má mal que bien y también de nosotros que algún día estaremos en los huesos.

Seguimos con Calvo Moura: no todo el mundo madrileño da un salto hasta Malmö; él si. Total, si uno va a acabar en los huesos, que mas da en Madrid que en Malmö.

Para situarlo: M. Calvo Moura es hijo del pintor Manolo Calvo, amigo y colaborador de 'Caminar Conociendo'. Y Manolo Calvo pasó de más joven, y aún pasa, buenas temporadas en Las NAVAS DEL MARQUÉS. Con su padre fuimos, este invierno, a la exposición de gravados y dibujos que, su mismo progenitor, le había preparado en la hermosa y recoleta Sala del Agua de Ávila.

Vimos allí expuestas algunas de sus obras.

Contemplamos, inquietos, los grabados y dibujos de este madrileño afincado en Suecia, semejantes a fuguras humanas radiografiadas, medio esqueletos, enanos amenazadores gritando puño en alto... humanoides exhibiendo sus miserias; o, simplemente, gusanos, microbios o bichitos que, aunque no los veamos -y no los vemos- los imaginamos a nuestro lado o dentro de nosotros, carcomiendo o carcomiéndonos; imaginación que algunas, muchas veces, se transforma en doliente realidad, casi siempre fatal.

Y mirando, digo, estas creaciones de Manolo Calvo Moura, no podemos impedir que nuestros ojos dirijan su vista, de reojo, hacia el espejo.

Radiografías, esqueletos, gusanos... forman el universo artístico -universo negro, diríamos, como negro es el universo en que vivimos- de este fino grabador.

Y no es que el artista o los artistas, por el hecho de representar de esa manera el mundo, el cosmos, tengan un alma infame, perversa, dcriminal... un alma negra, ¡no! ¡qué estupidez sería si se pensara de ese modo!; no, no es eso: sino que nace, pensamos, de una profunda reflexión sobre el ser humano y su entorno; y él y los otros artistas plásticos que así plasman sus ideas, muchos, parecen querer llegar hasta el mismo centro de la vida apartando las engañosas y perecederas vanidades; o curarse en salud, permaneciendo sanos, por lo menos de espíritu, hasta que la vieja dama los lleva a su regazo, antes que el lento termitero del espejo les haya convertido en ese esqueleto que seremos, tarde o temprano; y antes, mucho antes, de que eso ocurra y se conviertan en unos ridículos energúmenos, enanos diríamos, petimetres, carrozas, caravanas, quieren hacer una radiografía del mundo y de ellos mismos, apartando la carne gloriosa y golosa, hasta quedarse inermes, huérfanos, al desnudo: es decir: en los huesos.


FICHA MINIMA:

Manuel Calvo Moura nace en Madrid. Estudios de grabado en la Östra Grevie Folkhögskola (Grafik) de Malmö, Suecia. Estudios en taller de 'Método de libro gráfico' impartido por los artistas de Asa Maria Bengtssom y Arnold Hagström. Participa en un taller de impresión en hueco de fotografía, impartido por Göta Svensson.



Exposiciones: Vallecas (Madrid), 1993; Falsterbo (Suecia), 1994; Malmö (idem); Simrisham (idem); Casa Brasil (Madrid), 1995; Ibiza, 1996; Copenhague (Dinamarca), 1997; Varna (Bulgaria); Japón; Lisboa, 1999; Málaga, 1999; París, 1999 y Ávila, 1999.


Texto:

M. de Los Hoyos

y Conde de Las R.


De 'Fontana Sonora' (suplemento de 'Caminar Conociendo' nº 8) páginas XIV y XV. Se ilustra con fotografías de 5 grabados. A la izquierda de la página XIV se reproduce 4 dibujos de humor de 4 artistas participantes en una exposición en Irán: Setsuo Usami, Valentín Druzihinin, Norman B. Isaac y Davoud Safari




viernes, 16 de febrero de 2007

RAUL NOTARIO, PELO A LO AFRO

GRAVA VIRGUERÍAS EN EL PAPEL DE FUMAR

"Mi estilo es un impresionismo de muchos recuerdos"

FICHA MÍNIMA DE RAUL NOTARIO:
Madrid 1970. Exposiciones: Madrid, Nueva York, Los Angeles, Londres, La Coruña, Travelling Bar, Blue Bar, Penúltima Pub, Bugatti Pub, Ferrol, Toledo.
1992: Accesit Premio Máximo Ramos, 2º Premio del I Certamen de Grabado Caja Madrid, 1993 Diseña la portada del libro, 'Ganaderos de lidia unidos'.

¿Quién es ese joven, pelo ensortijado a lo afro, que vemos por Las Navas del Marqués de cuando en cuando?, se habrá preguntado más de uno. Vamos a sacarle de dudas: es Raúl Notario. ¿Y...?, un artista plástico. ¿Qué quieren saber más?... Pues para eso dejemos a Javier Memba que lo diga. ¿Qué quién es Javier Memba?... ¿Que suena a tambor africano?... Algo hay de eso. Empero es un novelista madrileño, periodista y... si algo más quieren saber pasen por la biblioetca y lean sus novelas.
Pues bien, D. Javier Memba dice de Notario, a propósito de una exposición de grabados sobre papel de fumar -diciembre de 1998- en el bar Travelling de la calle Olivar lo siguiente:

Tras haber sido recadero de una bodega y jinete para los turistas por los caminos de Almería, Raúl Notario -de quien el lector puede visitar una muestra de sus grabados sobre papel de fumar en el bar Travelling (C/Olivar 39)- se inició en estos menesteres a los 15 años. Lo hizo en el seno de una empresa que exportaba obra gráfica a todo el mundo. Allí conoció a Said Kabir, a quien considera su único maestro, de quien aprendió las distintas técnicas de estampación. Aunque algunas de las planchas ahora impresas daatn de finales de los años 80, sus primeros experimentos con papel de fumar datan de mediados de la presente década. Después de haber trabajado con papeles de las más variadas calidades, lo que le llamó la atención del utilizado en este caso es su extremada delicadeza. Sostiene el artista que el truco para ilustrarlo felizmente consiste en ejercer la presión adecuada.
--"Para conseguir 28 imágenes he tenido que tirar unas 300 copias".
No obstante, tamaño esfuerzo merece la pena, los trabajos de Notario, amén de figurar en los museos de Noruega, los han llevado a la Feria de Arte de Nueva York, le han valido numerosos premios y le han hecho ser elegido para decorar diversos paradores nacionales. Aunque también cultiva la escultura sobre materiales tan variados como el hierro, el hueso o la madera.
--"Mi estilo es un impresionismo de muchos recuerdos y muchas cosas presentes", apunta definiendo sus creaciones.
--"Por insignificante que pueda parecer, me inspira cualquier cosa: personas, aniamles, elementos de la vida cotidiana".

ESTA NOTICIA LA DA LA REVISTA 'Caminar Conociendo' EN LAS PÁGINAS 40-41 DEL Nº 8 DONDE EN LA PARTE IZQUIERDA DE LA PÁGINA 40 APARECEN TRES DIBUJOS DE TRES HUMORISTAS PARTICIPANTES DE UNA EXPOSIÓN EN IRÁN: Bob Darroch, Constantin Ciosa y Ridha H. Rida

Joosé Mª Amigo Zamorano: 'El Viajero Junto al Mar'




 José Mª Amigo Zamorano RESEÑA EL LIBRO ‘El viajero junto al mar
El viejo Judío de Picasso


Título: EL viajero junto al mar
Autor: José Luís Cancho
Editorial: Dossoles
Ciudad: Burgos
Año: 1.999

En las cerca de 150 páginas se nos va narrando la vida de Constantino Shakuto, viejo judío griego, desde que es consciente, en un centro de enseñanza donde está interno (de quién son sus padres nada sabe); sus experiencias de niño, sus amistades juveniles, los guerrilleros griegos que bajan de las montañas, su paso a la universidad (allí se entera de su origen judío y de que sus padres han sido detenidos por los nazis y se hallan presos en el penal más siniestro de Grecia), su compromiso en la lucha por la libertad contra el régimen nazi de Metaxas, su posicionamiento y posterior compromiso a favor de la sublevación de los comunistas en Tesalónica contra Papandreu; luego la detención, la tortura y el encarcelamiento: ‘una experiencia así –confiesa el protagonista- jamás lo devuelve a uno al lugar de origen en las mismas condiciones’. Palabras que es difícil no ligar a su propia peripecia vital, si bien no es una novela autobiográfica.
En la segunda parte del libro el ritmo cambia: se acelera un poco sin llegar a romper de una manera dramática con la primera. En esta parte –habría que decir que en toda la novela- los ritmos, los plazos, las palabras can cayendo ‘como vaho que se posa con la suavidad del rocío sobre la yerba’; y todo sin ocultar los fríos de algunas mañanas y sin esconder las escarchas heladas que se adhieren, a veces, a la piel de nuestros pies desnudos; sin negar la aguzada punta de las espinas, ni el doloroso veneno de las víboras que acechan por doquier; no hay –repetimos- aristas, filos, anfractuosidades –si se nos permite la palabreja- es decir: una palabra más alta que otra en toda la narración.
Se nos dice que C. Shakuto, al salir de la cárcel, abandona su ciudad natal internándose en la maleza de los montes; apartándose de las gentes, caminando despacio hasta pueblos remotos o disolviéndose, junto al susurro interminable de los árboles, en la quietud, en la felicidad… Sabe que el mundo, realmente importante, es duro, áspero y salvaje y lo atraviesa como un mendigo, como un nómada sin patria.
Pero el romero –no lo decimos por amante de las romerías-, el caminante, el mendigo, el nómada, como si la vida pendulara entre tierra y agua, vuelve al mar: así de Trieste, pasa a Niza, luego París, Buenos Aires; para retornar a los lugares primeros, pues en el caminar va conociendo que ‘nada es asible al hombre que no le haya sido dado desde el principio’.
Y del mundo de los susurros, de los miedos, de las imágenes confusas de la niñez, va pasando, con ritmos regulares, -con esa lentitud y suavidad que hemos mentado-, al principio a la entraña misma: los orígenes, las casas, las higueras, las sinagogas, las plegarias melodiosas…: la tribu, en fin, que le reclama desde siempre; hasta los ojos le acechan desde un cuadro, es el arte que se hace vida, como se le encarnizan las oraciones perdidas…: la Torah le saca de sus casillas por una vez, y por una sola vez se desborda, pierde los papeles, o los encuentra; y vocea, y grita, grita casi hasta rasgarse la garganta: ‘¡yo soy judío! ¡yo también soy judío!’. Y se une a la lucha de su pueblo por el retorno a Israel: recoge fondos, redacta manifiestos… se entrega por completo.
De lleno en la campaña de Exodus II le comunican la muerte de un amigo; y él, que no es creyente, ante su tumba, reza encontrando las palabras perdidas en el Kaddish –oración de los muertos- que de pronto se cargan de sentido: ‘yitgadal veyitkaddash… Y mientras las palabras de la oración fluyen como lágrimas, concluye: el pasado de mi pueblo al que yo me siento unido es el de la diáspora, el de las persecuciones, el de los progroms y los holocaustos, el dispersado por todo el mundo, pero con un enraizado sentimiento de unidad…
¡Cómo nos hace recordar esta conclusión un poema de nuestro amigo el poeta israelí Shelomo Avayoú, ‘Vagabundeo’!:

Soy inmigrante de los demás.
Hoy nadie logra vivir donde nació,
Muy pocos eligen donde morir.
Al parecer, haga lo que haga,
No traicionaré mi procedencia:
La inquietud y el desarraigo
Siempre serán mi hogar.
Busco y cortejo el consuelo
Siempre en territorio hostil.
Si el exilio es inevitable,
¿por qué anhelo un jardín?
Vengo del miedo, y de aquí
A él me voy. Ya no recuerdo
Donde nací, o donde muero.
Toda mi vida, toda mi vida – vagabundeo.



José Mª Amigo Zamorano

26-X-1.999
Las Navas del Marqués (Ávila)

SE PUEDE LEER EN LA PÁGINA 45 DE LA REVISTA ‘Caminar Conociendo’ NÚMERO 8

viernes, 12 de enero de 2007

José Mª Amigo Zamorano: En una casa de putas

Cuando Ismael y Raul me invitaron a que escribiera algunas reseñas de libros para el fanzine que pensaban editar, pensé ¿qué libros reseño? Porque, vamos a ver, qué puede importarle a uno lo que otro lea... Yo creo que nada. O tal vez si, pero poco. Si acaso pueden interesar aquellos libros que ayuden a comprender la realidad del mundo que nos rodea. Pero lo que es interesarse, interesarse, por algún libro de poesía o de novela o de carpintería, es un decir, que uno haya podido leer, pues nada. Sin embargo, desde el otro punto de vista, de entender lo que pasa en el mundo, tal vez, porque a veces nos va la vida en ello. Y tal y como está el mundo la vida se juega en cada esquina y hay que saberse desenvolver.
Efectivamente, vemos, en la otrora rica Argentina, a los argentinos aporrear las puertas de los bancos para que les devuelvan sus dineros, no los del vecino, ahorrados con tanto duro trabajo. No querían los banqueros devolverlo. Vemos igualmente a unos ejércitos invadir un país, como se ha demostrado, sin mas ni mas, por el solo interés de la rapiña, de coger lo que no es suyo. Morir periodistas por el simple hecho de trabajar con una cámara con el único objetivo de informarnos. O aquí, mar cerca, en Madrid, anular una elecciones porque a dos diputados les dio por cambiar de chaqueta.
Pensando en esta dirección recordé el libro de Ezequiel Martínez Estrada, Radiografía de la Pampa; en este ensayo, magnífico por muchos puntos de vista, tiene un capítulo que trata del cuchillo “que va entre las carnes y la ropa interior; algo que pertenece al fuero privado” y que “sólo se exhibe en los momentos supremos como el insulto”. Cuchillos que han relucido en Argentina y en Irak. Cuchillos de muchas formas; de bala por ejemplo como la que mató a Couso, el camarógrafo. Por cierto que Pérez-Reverte, que antes de novelista fue periodista de guerra, escribió un librito, ya clásico, sobre este mismo asunto de los camarógrafos, cuando la guerra de Bosnia; Territorio comanche con un lenguaje agil, descarnado, desnudo de artificios, como la misma muerte.
Pérez-Reverte recordaba, hace poco, un estudio realizado por varias universidades europeas, entre ellas la de Málaga, en que atribuía al dinero negro el auge inmobiliario en la Costa del Sol; en ese mismo estudio se alertaba sobre el peligro de que grupos de mafiosos controlaran la política; y Pérez-Reverte lo mencionaba a propósito de lo ocurrido en la Asamblea de Madrid. Cosa que ya denunciara James M. Cain, el celebrado autor de “El cartero siempre llama dos veces, en su novela “Ligeramente escarlata”, allá por los 30. Y es que del imperio USA nos ha llegado lo peor y lo mejor.
Y en otro orden de cosas, ajeno (aunque no del todo) a la política merecería leerse “Autorretrato sin retoques”, un libro de Jesús Pardo, cuyo contenido nos pilla a los curiosos naveros un poco más a mano. Por el cruzan escritores que vinieron o siguen viniendo por Las Navas: como es el caso de Eusebio García Luengo, Camilo José Cela, José García Nieto...
Insólito libro de memorias en el que el escritor maneja la pluma como un cuchillo. Y da cuchilladas a diestro y siniestro. Sin ningún respeto. Allí no se salva nadie, ni el padre del escritor.
El libro comienza en Santander y termina en Madrid pasando por Londres donde estuvo de corresponsal. Y de Madrid el literario que estaba casi reducido en la posguerra al Café Gijón.
Ya para terminar habría que decir que la pluma de Pardo como el cuchillo argentino de Radiografía de la Pampa “cercena hasta la columna vertebral, que es la proeza en el arte del degüello”; así de García Nieto, muerto hace poco, y que le dieron el premio Cervantes, poco antes de fenecer, dice: “pesaron los versos// de José García Nieto// treinta kilos, peso bruto// cuatro gramos, peso neto.” De don Eusebio García Luengo, mi amigo y abuelo de Dani, dice que era “vago mandibular” y que aunque estaba separado de su mujer la actriz Amparo Reyes iba de vez en cuando a “echarle barrocos polvos”. De Cela dice que ra un “pesetero y snow como el solo”, añadiendo que Blanco Tobío lo había definido como un “Jaimito con ínfulas de Hemingway”.
Y para subrayar que Cela aparentaba ser otra cosa, escribe el diálogo que una vez tuvo con él en una casa de putas:

Cela.-¿Pero que haces tú aquí, Jesusín, yo te hacía maricón?

Pardo.-No, no lo soy, pero no lo digas por ahí.

Cela.-Vaya, te vas pareciendo a mi.

domingo, 7 de enero de 2007

José Mª Amigo Zamorano: LOS MENSAJES DEL ROCÍO

Un texto contra el racismo
*
SAWADOGO 31

Por José Mª Amigo Zamorano (*)

(Homenaje a Rabearivelo con versos de Sedar Senghor y Lope de Vega)

Desde que supe, por los pastores de esta colina frente al mar, eso de que las conchas aman los mensajes del rocío, no he hecho mas que acercarlas al oído.
Hoy he escuchado, sobre todo, de entre los mensajes, uno: el del camarada y amigo que yo creía olvidado para siempre. Del amigo y camarada que, desde lejos, temblando de nostalgia, me contempla.
El rocío, como todo el mundo sabe, son los mensajes de los camaradas y amigos que, horadando el olvido oxxidado, desde lejos nos envían.
Se deposita por la noche; por la noche, cuando el recuerdo tiene más fulgor que el diamante.
Por eso brilla tanto el rocío de la mañana.
Y con el mensaje del camarada llego a casa. Y nada más entrar preparo su llegada. No puede tardar.
Y grito, grito porque la alegría me desborda:

--¡Que pongan escabeles o escaños de honor para los huéspedes!

(Miento porque sólo espero a uno)

--¡Y almohadillas de holganza y sombra!

(Miento también porque, nada mas llegar, vamos a trabajar, y duro, al sol de los recuerdos)

--¡Que se llenen, hasta rebosar, todas las jarras de vino!

(Eso si, aunque no fuera necesario: entre ambos tenemos toda una bodega de alegría)

--Mientras tanto, quiero palmas -¡oh, si, palmas sin parar- para que la tristeza no me venza.



--¡Que batan los tam-tam! ¡Que compitan con los mensajes del rocío!



--Y cuando llegue, llamad a los ilustrados madrugadores de la colina; esos que me hablaron de los mensajes del rocío en la morada de las conchas; quiero compartir con ellos la alegría del regreso.

(*) José Mª Amigo Zamorano es director de la revista 'Caminar Conociendo'.

TEXTO APARECIDO EN EL Nº 8, PÁGINA 51 DE LA REVISTA 'CAMINAR CONOCIENDO'