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sábado, 8 de diciembre de 2007

Blancho Chivite reseña 'La década oscura'

Reseña:
Título: La década oscura (1940-1950)
Autor: Luis Garrido
Editorial: VOSA
Ciudad: Madrid
Año: 1994
(donado por el Ayuntamiento de Las Navas a su biblioteca pública)

La 'Década oscura' comienza en Las Navas del Marqués y nos habla del tiempo y el lugar en el que aconteció su origen –el de Luis Garrido, su autor- su nacimiento al trabajo, a los libros y a la escritura: la España de 1940 a 1950. E incluso, antes, cuando Genaro, el ganadero de Las Navas, encuentra ‘caminando por la carretera a un mozalbete que huye de los borregos’. Son recuerdos grises tirando en demasiadas ocasiones a negros, matizados por el ansia de vida y saber de un muchacho dedicado desde los trece años a ganarse los garbanzos y aprender por el viejo método de ‘compóntelas como puedas’.
La vida de Luis Garrido ha sido trabajo, duro trabajo, escritura y libros. Libros en el más amplio y completo sentido de la palabra: los ha escrito, editado, vendido… Librero desde hace muchos años, lo sabe casi todo del mundo del libro.
Pero, sobre todo, es escritor. Su obra ha sido juzgada, criticada, justamente elogiada y reconocida en cada nueva entrega. Sus novelas y libros autobiográficos se sitúan en la gran tradición novelística española que va desde Cervantes y la picaresca a Galdós, Baroja y a los grandes narradores de fondo de hoy día.
Allí, en la calle Hermosilla, de Madrid, tiene su librería Luis GARRIDO. Madrugador e inquieto, se ha hecho, durante años, sus diez o doce folios diarios. Allí fue destilando los recuerdos de ‘La década oscura’, ‘aquella época’ ominosa, fatal, triste, de gris y de sangre…
‘Era una época difícil… solo con que alguien pareciese policía te echabas a temblar…’.
Si se cantaba era ‘porque cantar siempre ayuda a pasar calamidades’. Tiempos en que ni Caperucita ni los pimientos podían ser rojos, sino ‘colorados’; en los que se apreciaba un número capicúa en el billete del tranvía porque… ‘la única esperanza de mejora para la gente era la suerte y un capicúa se tomaba como símbolo de un afortunado presagio’.
De ‘aquella época’, de aquellos trabajos, de aquellos temores –‘ten cuidado, hijo, ya ves lo que la ha pasado a tu padre’- de aquellos silencios a hierro y fusil, de aquellos sudores anónimos, ha extraído Luis Garrido este libro. Nos cuenta su vida, sólo eso, nada menos que eso, y lo cuenta bien, construyendo cuidadosamente, línea a línea, un fresco traspasado de sangre, carne y hueso, voces, risas…
En la ‘Década oscura’ están los menos importantes, aquellos de quienes nadie habla a no ser, de tarde en tarde, algún escritor o algún poeta. Gentes sometidas, las que solo contaban para trabajar, producir y callar… las más importantes, las que levantaron el país y, de paso, sobre su esfuerzo, se hicieron las grandes fortunas del franquismo.
En esa década, pues, se fraguó la vocación y la voluntad de futuro de Luis Garrido y el carácter de un hombre trabajador, tenaz y sumamente observador con una memoria admirable, gracias a la cual, casi medio siglo después, ha podido darnos estas páginas.
Páginas que son el grito de ‘tantos jóvenes frustrados en sus estudios, en sus oportunidades, en sus posibilidades de futuro’, en unos momentos en que todo, cultura, canciones, cine, tebeos, cuentos infantiles, periódicos, NODO, discursos políticos, ‘encubría la realidad y el que trabajaba recibía migajas y los que estaban en la cima se comían el pastel’.
Luis Garrido a los 13, a los 14, a los 15 años, cuando recorría Madrid para ir a trabajar, tenía a su padre preso en la cárcel de Burgos, por política, claro está. Inició su andadura bajo el signo del trabajo precoz y aún hoy sigue en el tajo. no es mala síntesis.
‘Mi generación –escribe al final- se pasó la vida reconstruyendo sin tener apenas tiempo de juzgar si era buena o mala su actitud’.
Tampoco a nosotros nos toca juzgar; lo que la generación de Luis Garrido hizo posibilitó casi todo lo vino después, quizá todo. Y en este caso, y en nuestro país, si se puede decir que cualquier tiempo pasado (entre 1939 y 1975) fue peor; aunque, para muchos vaqueros de Las Navas del Marqués, ahora, el viento del Mercado Común Europeo le haya aventado parte –si no toda- de la cabaña ganadera.
Manuel Blanco Chivite, editor, periodista, autor de numerosas novelas, sobre todo negras, estuvo condenado a muerte en 1975 por el franquismo.

SE PUEDE LEER EN LA PÁGINA 26 DE LA REVISTA ‘CAMINAR CONOCIENDO’ NÚMERO 5 DE JULIO DE 1996

jueves, 15 de febrero de 2007

José Luís Morante: 'La Piel del Paraíso'


JOSÉ LUIS MORANTE: ‘La piel del paraíso’

Reseña de libros

Por José Luís Morante

Título: De fiebres y desiertos
Autor: Jorge de Arco
Editorial: Visor
Ciudad: Madrid
Año: 1.999

En 1996 apareció Las imágenes invertidas, un poemario amoroso cuyo título explica esta cita de Kart Krolow incluida en sus páginas: ‘en el río se abrazan las imágenes invertidas de los amantes’. En el poblado eclecticismo de la última década el libro presentaba una nueva voz, Jorge de Arco, un madrileño nacido en 1967, licenciado en Filología Hispánica y traductor ocasional de escritores anglosajones y alemanes. Dos años más tarde el poeta lograba el Ciudad de Alcalá con El leguaje de la culpa, un conjunto escrito enteramente en la ciudad de Hamburgo. La geografía extraña estimula el viaje interior hacia los territorios de la evocación y la necesidad de rescatar vínculos y acontecimientos personales; desde el tragaluz de la nostalgia se hace un completo inventario de recuerdos y se recupera lo vivido en un tiempo de límites vedados:

Primero era la aldaba, después el patio fresco,
El gozo de subir los escalones
Y la infancia, cosidos
Al cálido regazo de la abuela (…) éramos niños.
No nos cupo el dolor entre los párpados

Ahora es el Premio de Arte Joven de la Comunidad de Madrid en su convocatoria de 1.998 el aval de su tercera salida De fiebres y desiertos. Luis Alberto de Cuenca, novísimo de primera hora y uno de los más cualificados maestros de las promociones emergentes, lo ha definido ‘como un libro con elegante sencillez no exenta de voluntad esclarecedora, con música, con emoción. Con todo aquello que trasmite la poesía verdadera’. Explica así que la poesía de Jorge de Arco tiene perfil clásico, de compromiso con una tradición plural.
La rememoración da sentido a los días de soledad, a un tiempo crepuscular donde vive el olvido y donde toma cuerpo la certeza de que el amor es sólo un sentimiento de ida, aunque sus huellas permanezcan inalterables y dan aliento a un conjunto de composiciones evocativas, a caballo entre la reflexión existencial y la sola revisión de un pasado que muchas veces se convierte en recreación porque en la lejanía se confunden lo imaginario y lo vivido. Una voz con sonido elegíaco reinventa la piel del paraíso.
El libro plantea, con aparente fondo autobiográfico, distintas variantes argumentales sobre un ecuador: el horizonte de la experiencia sentimental. Las diferentes secciones hablan de personaje sitiado por la ausencia que porque ama espera siempre y guarda inalterable la conciencia de una entrega, el preciso comienzo de la carne que hace recorrer al amante ‘un pasillo de fiebres y desiertos’.
En el hacer poético de Jorge de Arco se ensamblan el tono intimista y los registros casi coloquiales con imágenes de gran plasticidad. Se logra así dar forma a una poesía próxima que no margina temas ni argumentos porque sabe que la originalidad no es primicia ni invención aleatoria; es solo el atrevimiento de mirar las cosas de siempre con ojos nuevos de cada día.

José Luís Morante

TOMADO DE LA REVISTA ‘CAMINAR CONOCIENDO’ Nº 8, PAG. 46 DE JULIO DE 2.000

RESEÑA DE LIBROS: 'Cóctel Siberia'

Reseña de la revista 'Caminar Conociendo'

El periodista y escritor de Las Navas del Marqués, Félix Rosado, ha publicado este año su última creación lietraria, Cóctel Siberia, en un libro titulado 'Relatos de Viajes' que acompañó a la revista LEER, Magazine Literario, con notable aceptación entree el público. El autor navero fue invitado por la editora a participar en el libro junto a otros seis escritores, entre los que destaca Espido Freire, ganadora del Premio Planeta 1999, que publica el relato titulado El viaje de Vuelta.

El resto de los autores son el escritor Emilio Ruiz Barrachina, con El islote; Juan Cruz Mendizabal, escritor y profesor en la Universidad de Indiana (Pensylvania), con Camino de las cataratas de Niágara; la escritora Milagros Frías, con Un metro a punto de partir; el escritor y editor Gregorio Burgueño, con Un viaje a la esperanza, y el historiador e investigador del CSIC Manual Lucena Giraldo, con Ese negro es mío.

Félix Rosado cuenta una aventura de ficción con el fondo de un viaje a Rusia en 1.992. 'Se trata de una comedia, una historia lineal con pequeños saltos apoyados en un breve capítuli de Las mil y una noches. La historia es cortita pero divertida, al menos está gustando y eso es lo que realmente importa', asegura.

El protagonista del cuento es un profesor, Gualberto Sánchez, que ejerce como viajero impenitente, y es el hilo conductor de un viaje que muestra las grandezas de Rusia, 'un país que lamentablemente pasa momentos de penuria'.

Con anterioridad ha publicado Historia de España, Armorial de Apellidos Españoles y 10 Relatos Hiatóricos, ejemplar este último disponible en la Biblioteca Pública Municipal de Las NAVAS para quien desee leerlo. De momento, él sigue escribiendo 'sin prisas, pero sin pausas'.

LEIDO EN 'CAMINAR CONOCIENDO', PAG. 46 DEL Nº 8

miércoles, 14 de febrero de 2007

Polémica en torno a un libro de Federico Trillo sobre Shakespeare




'Errores clamorosos de Federico Trillo', así titula D. Francisco Ruiz de Pablos un escrito que nos envía a última hora. Por falta de espacio no lo publicamos completo. D. Francisco es profesor de latín, doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación, amigo de Las Navas, de la ha escrito numerosos artículos, y colaborador de 'Caminar Conociendo'. Este escrito hace relación a un libro del Ministro de Defensa y Ex-presidente del Parlamento. El libro, 'Poder político en los dramas de Shakespeare', fue editado por Espasa-Calpe el pasado año y tuvo una amplia repercusión en los medios de comunicación; y recibido con palmas y pitos, que de todo hubo.
Ruiz de Pablos es un entendido en Shakespeare; acaba de publicarle la UNED un ensayo de rótulo 'Un protestante sevillano, fuente esencial de Hamlet'. El artículo de D. Francisco, más arriba citado, analiza el libro de Trillo -del que dice contener no pocas erratas latinas- con aportaciones de destacados profesores, conteniendo numerosas citas de Hamlet. Expresa su desacuerdo con muchas de las ideas que vierte el señor Trillo; por ejemplo: la afirmación acerca de la locura de Hamlet; pero es en la propuesta de Polonio como modelo aconsejando a su hijo Laertes cuando su oposición se muestra con más energía y claridad: 'Los consejos de Polonio a su hijo, propuestos por Trillo, como modelo ético, son cuando menos farisaicos, hipócritas, inquisitoriales'.




Por todo ello -termina diciendo D. Francisco- me produjo una gran extrañeza la lectura de un artículo laudatorio sobree el libro de Trillo publicado por Cándido Pérez Gallego en la sección 'Artes y Letras' del periódico zaragozano 'Heraldo de Aragón' con fecha 2-XII-1999, bajo el curioso título de 'El partido político de Hamlet'. Entre otros elogios a Trillo vertía Pérez Gallego los siguientes: "... ha conseguido de modo magistral componer un cuadro armónico de los hilos secretos que mueven las obras del genial dramaturgo, es decir de los laberintos escondidos que mueven nuestra existencia". "Un trabajo serio y meditado de un autor que... desde su perpectiva legal emprende una valoración del sentido político de obras como 'Hamlet', 'Macbeth' o (sic) 'Otelo'". "Un libro que se aparta de un estudio más de mera crítica literaria para entrar en los más abruptos rincones de la existencia, en los sueños y amicioens de la vida cotidiana". Pero alcanza mayor grado de sublimidad la loa de Pérez Gallego cuando afirma que Trillo llega mucho más allá que Manuel Angel Conejero y que va en pos de una especie de neocosmología: "Conejero, en 'Eros adolescente', a estudiado con talento el universo de los sueños en el autor, pero Trillo lo amplia a un horizonte donde 'orden y desorden cósmicos' son pautas que es preciso enderezar. Se busca, nos dice, una 'legitimidad cósmica', se anhela llegar a una 'interconexión armónica de todas las piezas' y estas ideas que se exponen con brillantez en sucesivos capítulos abren el camino de un autor que busca una teoría del mundo en sus obras". Pero hay aún más: "Un trabajo muy importante. No hay ni una afirmación que no quede garantizada...". "Un estudio científico que... se convierte en uno de los mejores estudios que se han hecho sobre Shakespeare. Y sobre todo lo que debe ser 'hablar de literatura'".


En mi opinión, no es que sea desmesurado ese cúmulo de elogios por el profesor de la Compluetnse, es que no se corresponde con el contenido ni con el alcance del libro de Trillo.


Por su parte, el desconcertante Francisco Umbral (El Mundo, 12-X-1999, pag. 72) escribía que era nada menos que 'un completísimo y sapientísimo ensayo sobre la sugestiva materia del enunciado'. Con su ambigüedad de humor negro añadía: 'a Trillo, ahora como presidente de las Cortes, le será inevitable ver a... [...] Hamlet en el monologante Anguita ('programas, programas, programas'...)'. La humorística maldad literaria aumentada para los lectores y lectoras familiarizadas con el célebre texto de Hamlet respondiendo al suspicaz y desconcertante Polonio: 'palabras, palabras, palabras...'. Meses más tarde, Juan José Millás, en otro artículo publicado en El País (4-II-2000) titulado 'Un peligro', afirmaba con rabia incontenible que a Trillo le gustaba Shakespeare por las mismas razones qeu a als señoras con abrigo de astracán les gusta El Bosco. Y que a Trillo le habían confeccionado un Shakespeare a medida perfectamente adaptado a las irregularidades de su esqueleto y su encéfalo. Si Umbral se mostraba anticomunista, Millás atacaba como antiopusdeista e izquierdista. En misma línea un artículo más virulento aún, ahora de Manuel Vazquez Montalbán, hacía su aparición en el mismo medio y página que el anterior, tres fechas más tarde bajo el rótulo 'Pijadas'. Pocos días después Martín Ferrand, poniendo una vela a Dios y otra a Satán, censuraba en su artículo de ABC (15-II-2000, pag. 24) que Trillo hubiera utilizado como felicitación navideña una acuarela con aguas del Avon reflejando la Holy Trinity Church, donde reposan los restos de Shakespeare: 'Una licencia vanidosa y patrimonializada de quien, tras una brillante tesis sobre el autor inglés, siente el sindrome de la grandeza literaria. Nadie es perfecto y mejor hubiera quedado con una vista del monasterio de la Popa, que también es del siglo XVII y, además, cartagenero'. Y así acaba el artículo enviado a 'Caminar Conociendo' por D. Francisco Ruiz de Pablos.



LEÍDO EN LA REVISTA 'CAMINAR CONOCIENDO', PAG. 48 DEL Nº 8 DE JULIO DEL 2000.