miércoles, 14 de febrero de 2007

Polémica en torno a un libro de Federico Trillo sobre Shakespeare




'Errores clamorosos de Federico Trillo', así titula D. Francisco Ruiz de Pablos un escrito que nos envía a última hora. Por falta de espacio no lo publicamos completo. D. Francisco es profesor de latín, doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación, amigo de Las Navas, de la ha escrito numerosos artículos, y colaborador de 'Caminar Conociendo'. Este escrito hace relación a un libro del Ministro de Defensa y Ex-presidente del Parlamento. El libro, 'Poder político en los dramas de Shakespeare', fue editado por Espasa-Calpe el pasado año y tuvo una amplia repercusión en los medios de comunicación; y recibido con palmas y pitos, que de todo hubo.
Ruiz de Pablos es un entendido en Shakespeare; acaba de publicarle la UNED un ensayo de rótulo 'Un protestante sevillano, fuente esencial de Hamlet'. El artículo de D. Francisco, más arriba citado, analiza el libro de Trillo -del que dice contener no pocas erratas latinas- con aportaciones de destacados profesores, conteniendo numerosas citas de Hamlet. Expresa su desacuerdo con muchas de las ideas que vierte el señor Trillo; por ejemplo: la afirmación acerca de la locura de Hamlet; pero es en la propuesta de Polonio como modelo aconsejando a su hijo Laertes cuando su oposición se muestra con más energía y claridad: 'Los consejos de Polonio a su hijo, propuestos por Trillo, como modelo ético, son cuando menos farisaicos, hipócritas, inquisitoriales'.




Por todo ello -termina diciendo D. Francisco- me produjo una gran extrañeza la lectura de un artículo laudatorio sobree el libro de Trillo publicado por Cándido Pérez Gallego en la sección 'Artes y Letras' del periódico zaragozano 'Heraldo de Aragón' con fecha 2-XII-1999, bajo el curioso título de 'El partido político de Hamlet'. Entre otros elogios a Trillo vertía Pérez Gallego los siguientes: "... ha conseguido de modo magistral componer un cuadro armónico de los hilos secretos que mueven las obras del genial dramaturgo, es decir de los laberintos escondidos que mueven nuestra existencia". "Un trabajo serio y meditado de un autor que... desde su perpectiva legal emprende una valoración del sentido político de obras como 'Hamlet', 'Macbeth' o (sic) 'Otelo'". "Un libro que se aparta de un estudio más de mera crítica literaria para entrar en los más abruptos rincones de la existencia, en los sueños y amicioens de la vida cotidiana". Pero alcanza mayor grado de sublimidad la loa de Pérez Gallego cuando afirma que Trillo llega mucho más allá que Manuel Angel Conejero y que va en pos de una especie de neocosmología: "Conejero, en 'Eros adolescente', a estudiado con talento el universo de los sueños en el autor, pero Trillo lo amplia a un horizonte donde 'orden y desorden cósmicos' son pautas que es preciso enderezar. Se busca, nos dice, una 'legitimidad cósmica', se anhela llegar a una 'interconexión armónica de todas las piezas' y estas ideas que se exponen con brillantez en sucesivos capítulos abren el camino de un autor que busca una teoría del mundo en sus obras". Pero hay aún más: "Un trabajo muy importante. No hay ni una afirmación que no quede garantizada...". "Un estudio científico que... se convierte en uno de los mejores estudios que se han hecho sobre Shakespeare. Y sobre todo lo que debe ser 'hablar de literatura'".


En mi opinión, no es que sea desmesurado ese cúmulo de elogios por el profesor de la Compluetnse, es que no se corresponde con el contenido ni con el alcance del libro de Trillo.


Por su parte, el desconcertante Francisco Umbral (El Mundo, 12-X-1999, pag. 72) escribía que era nada menos que 'un completísimo y sapientísimo ensayo sobre la sugestiva materia del enunciado'. Con su ambigüedad de humor negro añadía: 'a Trillo, ahora como presidente de las Cortes, le será inevitable ver a... [...] Hamlet en el monologante Anguita ('programas, programas, programas'...)'. La humorística maldad literaria aumentada para los lectores y lectoras familiarizadas con el célebre texto de Hamlet respondiendo al suspicaz y desconcertante Polonio: 'palabras, palabras, palabras...'. Meses más tarde, Juan José Millás, en otro artículo publicado en El País (4-II-2000) titulado 'Un peligro', afirmaba con rabia incontenible que a Trillo le gustaba Shakespeare por las mismas razones qeu a als señoras con abrigo de astracán les gusta El Bosco. Y que a Trillo le habían confeccionado un Shakespeare a medida perfectamente adaptado a las irregularidades de su esqueleto y su encéfalo. Si Umbral se mostraba anticomunista, Millás atacaba como antiopusdeista e izquierdista. En misma línea un artículo más virulento aún, ahora de Manuel Vazquez Montalbán, hacía su aparición en el mismo medio y página que el anterior, tres fechas más tarde bajo el rótulo 'Pijadas'. Pocos días después Martín Ferrand, poniendo una vela a Dios y otra a Satán, censuraba en su artículo de ABC (15-II-2000, pag. 24) que Trillo hubiera utilizado como felicitación navideña una acuarela con aguas del Avon reflejando la Holy Trinity Church, donde reposan los restos de Shakespeare: 'Una licencia vanidosa y patrimonializada de quien, tras una brillante tesis sobre el autor inglés, siente el sindrome de la grandeza literaria. Nadie es perfecto y mejor hubiera quedado con una vista del monasterio de la Popa, que también es del siglo XVII y, además, cartagenero'. Y así acaba el artículo enviado a 'Caminar Conociendo' por D. Francisco Ruiz de Pablos.



LEÍDO EN LA REVISTA 'CAMINAR CONOCIENDO', PAG. 48 DEL Nº 8 DE JULIO DEL 2000.